Archivo de Marzo, 2010

Reacción popular contra la corrupción

Quizá no sirva de nada. Pero el éxito de la manifestación contra la corrupción, el pasado sábado en Palma, demuestra que hay bastante gente que está harta y que no quiere seguir callada ante tanta desvergüenza. Las entrevistas concedidas estos días por Maria Antònia Munar demuestran hasta qué punto es necesaria la presión social. Los políticos nos dicen que si conspiraciones, que si esto pasa por todo Mentira. Lo nuestro es un record de desvergüenza sin parangón. Tenemos unos ochenta políticos, ex políticos, cargos, ex cargos, empresarios implicados en casos de corrupción. Como si en toda España hubiera unos 3.600 por casos de ámbito nacional. ¿Se lo pueden ustedes imaginar? No, seguro. Porque el país se hundiría, es sencillamente inimaginable. Pues bien, aquí no pasa nada, no hay reacción política. Sólo con la presión social podemos albergar alguna esperanza de regeneración. Me temo que no será suficiente, pero seguro que sin ella sería imposible.

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03 2010

¿Votar, para qué?

Mientras sigue el reguero de comparecencias forzadas, y algunas voluntarias, ante los jueces por parte de nuestros políticos, ex políticos, cargos y ex cargos, nadie atina a imaginar cómo evolucionará lo que resta de legislatura. El PSOE y Bloc echaron a UM y la semana pasada le suplicaron la presidencia del Parlamento. El PP no quiere mociones de censura, o sí, o quizá ahí sí y allí no, o no se sabe ni lo que hace ni lo que dice. Nadie está en su lugar. Serán largos estos meses. Si algo hemos aprendido durante esta legislatura no es que no haya grandes diferencias entre los partidos, es que demasiado a menudo –ante la corrupción, ante la posibilidad de perder el poder o, en su caso, de cogerlo- se parecen como gotas de agua. Dicen que la abstención no sirve de nada. ¿Y votar? ¿Alguien puede asegurar que si hubiera elecciones ahora su voto serviría para cambiar, ni que fuese siquiera un pizca de casi nada, la degeneración actual? No creo.

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03 2010

Voto en blanco

Reivindica don Guillermo, en anterior e interesante comunicación, el voto en blanco como sujeto de cómputo para el reparto de escaños. Difícil cuestión. El blanco es, por definición, un voto que participa pero no reparte. Entonces, ¿cómo hacerlo más activo? Podría ser mediante su distribución equitativa entre las candidaturas pero, obviamente, su influjo sobre éstas sería nulo. ¿Entonces? Alguna vez he leído la teoría de convertirlo de hecho en una “candidatura”. Esto es: que si se llegara al 5% de voto en blanco computara como cualquier otra candidatura y si le correspondiera algún escaño éste quedara vacío, sin ocuparse. De esta manera funcionaría como una especie “castigo” al resto de candidaturas que, así sí, restarían escaño/s para ellas y recibirían sin duda un mensaje claro y tangible del hartazgo ciudadano. Es una opción interesante, pero francamente dudo mucho que nuestros partidos, que son los que deberían cambiar la ley electoral en este sentido, estén por la labor.

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03 2010