Archivo de septiembre, 2010

Bauzá y el catalán

El presidente del PP balear, José Ramón Bauzá, ha adoptado las tesis anticatalanistas del alcalde de Calvià, Carlos Delgado. La oficialidad del PP se apresta a redactar un programa electoral en el que las tesis extrañas sobre la lengua histórica de Baleares van a tener un peso considerable. Al menos así lo temen los más regionalistas del PP. ¿Realmente un partido con el peso del PP y que aspira a tener mayoría absoluta puede dejar deslizarse por tan resbaladiza cuesta? ¿Conseguirá así sumar más votos que los que se arriesga a perder? La mayoría absoluta en Baleares siempre pende de un escaño. Unos pocos votos pueden desvanecer los anhelos conservadores. No se entiende muy bien esa obsesión lingüística. El PP corre el riesgo de convertirse en el contrapeso radical de los ultracatalanistas, dejando espacio abierto a otra opción. En Baleares no hay apenas nacionalistas, pero espacio para un partido regionalista sí lo hay. El PP sería el partido más perjudicado. Pero increíblemente lo está abonando.

26

09 2010

Huelga y sindicatos

Los dos sindicatos de clase, UGT y CC.OO., han convocado huelga general para el 29 de septiembre. Ni ellos mismos, sin embargo, la querían. Ni servirá de nada porque Zapatero seguirá con lo suyo, sea lo que sea. Antes de fin de año, por ejemplo, perjudicará el sistema de pensiones. Los sindicatos se han equivocado. Se dejaron engañar por el presidente del gobierno –como tantos otros- y no fueron capaces de reaccionar. Cuando al fin lo hacen es mal, tarde y obligados por una sociedad que cada vez les entiende menos. Pueden argüirse razones contra los sindicatos, pero mal harían los trabajadores españoles si se creyeran la ofensiva que en contra de UGT y CC.OO. ha desatado la ultraderecha. Con unos sindicatos más débiles de lo que son, los derechos de los trabajadores se debilitarían mucho más de lo que ya lo están y las patronales harían lo que quisieran. Los sindicatos son tan necesarios ahora como siempre.

17

09 2010

Letizia

Letizia rompe moldes. Es odiada como pocas mujeres en este país. Los defensores del protocolo rancio de la monarquía la ven como una bomba de relojería. Ahora que se disparan los rumores sobre la enfermedad del rey y de la futura sucesión, Letizia se está situando en plena tormenta. Un libro que sale a la venta estos días la retrata como poseedora de un oscuro pasado. En internet son legión los que la hacen pasar como una especie de monstruo ambicioso y sin escrúpulos. No son pocos los que temen el momento en que su esposo se convierta en futuro rey, porque a la sazón, por culpa de ella, ven como inmediata la república. Ojalá sea cierto. Al menos hay que reconocer que la dicharachera reportera reconvertida en sacrificada aristócrata por casorio -¿“tú crees que esto son vacaciones?”- está haciendo todo lo que está en su mano para alumbrarnos tan deseado futuro, que nos saldría muchísimo más barato que el coronado presente.

04

09 2010