UM, Lliga, Convergència

Hasta ahora la gente de centro era de orden. Moderada y liberal, huía de radicalismos. Pero ahora, al menos en Mallorca, ya se parecen a los de izquierdas. De esas izquierdas que, como en Ibiza y Mallorca, prefieren pelearse entre sí y perder todos ante el PP que ir juntos y ganarle. Talmente hace el centro mallorquín. La Lliga de Jaume Font quiere disputarla espacio y votos a la Convergencia per les Illes de Josep Melià. Y por si faltaba algo, la líder de Unión Mallorquina en Calvià, María José Rodríguez, “ocupa” la sede central del partido y amenaza con revivirlo para presentarse a las urnas. Ríanse ustedes de las guerras fraticidas de la izquierda. La del centro moderado y liberal promete ser más (políticamente) sangrienta. Y todo por una escasa bolsa de votos. Ninguno quiere ser bisagra, dicen. Pero me parece a mí que el ejemplo de UM ha cuajado tanto que son muchos los aspirantes a emularla.

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Miquel Payeras

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03 2011

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  1. Manu. #
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    Es realmente curioso el hecho de que en estas islas consideremos un centro moderado al que bebe los vientos por el nacionalismo, hace bandera casi en exclusiva del idioma, etc. Y que todo lo que no sea izquierda y, además,se postule como parte integrante de un todo mayor denominado España, sea tildada de ultra derecha cavernaria españolista. Conozco a Font y a Delgado,por poner dos ejemplos, y les garantizo que su diferencia en ideas políticas tiende a cero más allá de sus inquinas personales y sus ambiciones políticas.
    Para terminar,lo que usted escribe solamente de pasada y como una anécdota más de nuestra fauna política, creo yo que es de una gravedad casi tan inusitada como la propia forma en que ha caído UM, y me refiero al hecho de la”okupación” de la sede de la calle Sindicato. Si esto fuera parte de un guión de los hermanos Marx tendría su gracia, pero es que ese esperpento es real. ¿Qué diríamos si este episodio hubiera sucedido en Madrid?. Parece que al ser una reacción autóctona y con partido “nostro” es como más inteligible, ¿verdad?. Vamos, que no es tan grave… ¿Es éste el centro moderado del que usted nos habla, D. Miguel?