Archivo de diciembre, 2011

Rajoy, Amaiur y ETA

20

12 2011

El nuevo presidente, Mariano Rajoy, ha escenificado durante el debate de investidura la distancia que le separa de Amaiur. Sin embargo no ha querido argumentar nada a modo de respuesta a lo dicho por el portavoz independentista vasco. Ha sido claro éste, al decirle a Rajoy que “estamos condenados a entendernos”. Es así. Por mucho que pese a la extrema derecha, habrá entendimiento entre Amaiur y Rajoy. Por discretamente que sea. Y después habrá negociación entre el nuevo presidente y ETA. Exactamente igual que han negociado todos y cada uno de sus antecesores en el cargo. Incluido aquel José María Aznar que fue el que más lejos llegó en la comprensión del fenómeno político que habita tras el terrorismo: “movimiento de liberación nacional vasco” le llamó. Nada menos. Esta legislatura será muy importante para la evaporación de ETA. Y Rajoy va a negociar con los terroristas para conseguirla. Igual que han hecho todos los anteriores presidentes e igualmente todos, desde el lejano Adolfo Suárez, han ido debilitando políticamente a ETA a la vez que policía y jueces la reducían mediante la legítima represión. Así se habrá conseguido el final del terrorismo. Que no se espere sin embargo un acto de contrición pública etarra. Ni un momento concreto en que ETA deje de existir. No será así. Será una evaporación lenta y progresiva. Sin arrepentimiento formal colectivo, aunque seguramente alguno individual habrá en un futuro. Pero llegará ese final, y eso es lo que importa. Para llegar al cual el entendimiento entre Amaiur y Rajoy así como la negociación entre éste y ETA –y probablemente el proceso no acabará durante su presidencia- serán imprescindibles. Y se producirán. Por supuesto.

De la monarquía a la república

12

12 2011

El caso Urdangarín ha puesto a la monarquía de Juan Carlos bajo la mayor erosión recibida en la corta historia de esta dinastía. Sí, corta. Porque la corona de este Borbón no hunde sus raíces en la tradición dinástica histórica borbónica. No, porque cuando él asumió el trono, su padre, depositario de la legitimidad dinástica, no había renunciado todavía a sus derechos hereditarios. Juan Carlos es rey de España porque lo decidió el dictador Francisco Franco y en 1975 así quedó concretado, contra, lógicamente, la opinión y deseo de Juan, el legítimo heredero de la corona. Si uno era legítimo el otro no podía serlo. Después, cierto es, Juan renunció –ni así se empaña la invención de la monarquía por parte de Franco y allende la discutible legitimidad histórica de tal institución- y hay que reconocer que la monarquía de Juan Carlos fue necesaria en el tránsito de la dictadura a la democracia. Por esa necesidad tantos cerraron los ojos a cambio de que el rey sirviera para aplacar las ansias levantiscas de los de siempre. Y funcionó. No obstante los años pasan. Y hoy aquellas circunstancias ya no existen.
Hoy la monarquía de Juan Carlos es Urdangarín. Nadie puede creerse que todo el caso queda circunscrito a los “negocios particulares” del yerno del rey. Como si la esposa de éste no se hubiera beneficiado de nada, ni supiera nada a pesar de sus cargos empresariales. El escándalo demuestra que ya no tiene ningún sentido la monarquía de Juan Carlos. Pensar que pueda ser hereditaria da escalofríos. Es una institución anacrónica, que en España sirvió en un momento dado pero que ya hace décadas que su momento pasó. Gracias por los servicios prestados, por cierto más que debidamente pagados. Ya es hora que cada cual se las componga cómo pueda. Por un lado la corona, privada y que la pague quien quiera mantenerla en la cabeza de quién sea. Y por otro la república que es la única forma de Estado deseable y legítima en la España democrática de hoy.

Bauzá incumple con el catalán

04

12 2011

Ha sido el portavoz y consejero de Educación, Rafel Bosch, quien lo ha dejado claro. Que de lo prometido por José Ramón Bauzá contra el catalán poco se va a hacer. De lo estelar, aquello de la libre elección de lengua, casi nada: solamente en el periodo hasta los seis años. O sea, anecdótico. De lo otro, lo de la degradación del catalán de requisito a mérito para acceder a la administración el Govern sigue en sus trece. Aunque la reforma legal se anunció para septiembre, y la esperamos todavía. En el fondo esta reforma realmente no tiene la menor importancia –porque para atender al público el catalán seguirá siendo requisito- pero el retraso enorme que lleva da fe del poco entusiasmo que pone el Govern en estas cosas. En resumen: todo lo anunciado y repetidamente prometido por el PP quedará reducido a unas anécdotas sin importancia alguna. Pero que le habrán servido tácticamente: ahí está para demostrarlo la coincidencia de los anticalanistas del Círculo Balear y los catalanistas en criticar al Govern por su política lingüística. Justamente éste era el objetivo de Bosch y del PP inteligente: ponerse en medio de un extremo y de otro. Y así esperar a que se cumpla el objetivo estratégico: que el PSOE se deslice hacia las posiciones radicales catalanistas. Y así quedará fuera de la normalidad social. Es endiabladamente inteligente y visto cómo evolucionan las cosas parece que la estrategia le está saliendo bien al PP.