Archivo de enero, 2012

Alegaciones y votos catalanistas

Unas 10.000 alegaciones se han presentado contra la anunciada reforma de la ley de Función Pública. La que degrada el catalán de requisito a mérito para acceder a la administración y que revoca varias otras situaciones legales de la lengua histórica isleña en nuestra Comunidad. Son muchas alegaciones. Así que hay que concluir que ha sido un éxito de la Obra Cultural Balear (OCB), la entidad que ha canalizado esta protesta contra el Govern de José Ramón Bauzá. Está claro que la entidad antónima de la OCB, la anticatalanista Círculo Balear, no conseguiría esas 10.000 alegaciones contra cualquier ley catalanista ni siquiera regalando champagne –porque cava, como se sabe, tienen prohibido beber: por catalán-. El éxito catalanista es pues completo. ¿Completo? Quizá no tanto si uno se fija en cuántos votos obtuvo el catalanismo político balear (PSM Mallorca, PSM Menorca, ERC, Convergència, Unió Menorquina y Entesa Nacionalista i Ecologista d’Eivissa) el pasado 22 de mayo, en las elecciones autonómicas. Casi 59.000. Es decir que más del 83% de los votantes catalanistas no han considerado necesario alegar nada contra lo que, por otro lado, se dice que es el más grave atentado contra el catalán jamás perpetrado en democracia. Vale que una cosa es votar y la otra participar en un acto así, que requiere mucho más esfuerzo que el mero sufragio. Pero aun siendo esto verdad, si el catalanismo realmente considera una cuestión de supervivencia de su razón de ser –el idioma- el oponerse activamente a lo que prepara el PP, ¿no resulta extraño ese enorme desequilibrio entre votantes y alegadores?

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01 2012

¿Rebelión por el catalán en el PP?

¿Hay una rebelión interna, por sorda que sea, en el interior del PP contra las tonterías lingüísticas de Bauzá y su círculo de hierro? Mucha gente cree que sí. Que el descontento del alcalde de Manacor, Antoni Pastor, que podría ser expulsado por su actitud beligerante contra la degradación del catalán, de requisito a mérito para acceder a la administración, es solamente la punta del iceberg. Y que tanto si hay expediente y expulsión de Pastor como si no, el destino de un parte significativa de los llamados regionalistas del PP será acabar en la Lliga de Jaume Font. La cual parece estar atando cabos con la Convergència de Josep Melià para unir sus dos embarcaciones naufragadas, y a ver si siendo una sola pueden emerger.
Yo no veo tal rebelión, de momento. Pero si es verdad que Bauzá y los pocos dirigentes que le rodean no parecen entender muy bien ni lo que es el PP ni, mucho menos, la compleja sociología mallorquina y balear. Bauzá lleva siete meses y poco o nada ha hecho en este tiempo. Está claro que usa la cortina de humo del catalán para desviar la atención de la ley de más privilegios para los hoteleros. Sin embargo, la insistencia de este hombre en dar la paliza con lo del catalán es como aquello de “tanto va el cántaro a la fuente”. Vamos, que si sigue dando la tabarra, metiendo el dedo en el ojo a tantos militantes conservadores con lo del catalán, llegará el momento en que realmente algo se rompa.
El PP nunca ha perdido votos anticatalanistas, o no al menos de forma estadísticamente significativa. Por una sencilla razón. Los Delgado, Campos y escasa compañía no pesan electoralmente nada. Por eso, precisamente, nunca han querido irse. Bueno por eso y por supuesto por los cargos y otras prebendas. Y hasta hoy tampoco ha perdido ni un voto regionalista, por la misma razón y porque en mayo pasado Font no fue capaz de activar nada por este lado. No obstante, como siga así Bauzá puede costarle caro. En el PP hay muchísimos más regionalistas que anticatalanistas. Gracias a ellos -y a Rodríguez- ganó el congreso. Parece haberlo olvidado.

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01 2012

Matas o la corrupción que tanto nos gusta

El gobierno de nuestra comunidad autónoma ha tenido cinco presidentes. A saber: Gabriel Cañellas (1983-1995), Cristòfol Soler (1995-1996), Jaume Matas (1996-1999 y 2003-2007), Francesc Antich (1999-2003 y 2007-2011) y José Ramón Bauzá (2011). De ellos, uno (Soler) solamente gobernó durante diez meses. Así que podría decirse que de veras son cuatro. Aunque limando todavía más, Bauzá lleva tan poco que para hablar propiamente en pasado deberíamos decir que hemos tenido tres que han gobernado suficiente tiempo como para valorarlos: Cañellas, Matas y Antich. El primero estuvo al frente del ejecutivo doce años, el segundo siete y el tercero ocho. Pues bien, de los tres, dos han acabado en el banquillo de los acusados por la corrupción política. El primero, Cañellas, se salvó porque el delito había prescrito. El segundo ha empezado su largo vía crucis judicial este mes de enero. Al margen de lo que ocurra con Matas en el juicio –o en sus juicios, puesto que puede acabar juzgado en bastantes de las 24 piezas separadas que están abiertas del caso Palma Arena, por únicamente dos que se han archivado-, lo que deberíamos preguntarnos, como sociedad política que somos, es qué tenemos que hemos creado esos dos presidentes. Cómo puede ser que sumen ellos 19 años de presidencia autonómica bajo sospecha. Porque es lícito que estén bajo sospecha todos sus años –siempre les acompañaron los escándalos a pesar de que la justicia solamente investigó unos pocos-, que resultan la inmensa mayoría de los 28 años transcurridos entre 1983 y 2011. O sea que la mayor parte del tiempo de gestión autonómica en Baleares puede lícitamente considerarse bajo sospecha.
Pero es que no solamente el PP es el responsable de la corrupción. Porque como por todos es sabido el PSOE tiene el dudoso honor de ser el único partido que presentó un imputado por presunta corrupción a las elecciones autonómicas de mayo pasado y que hoy es el único diputado imputado del Parlamento balear. O qué decir de la sin igual UM que fue el partido con proporcionalmente más presuntos corruptos de la historia; tanto que acabó por desaparecer bajo su peso.
Aquí, con la corrupción política, hay alguna responsabilidad que trasciende a los partidos políticos. Por supuesto que éstos son responsables. Los que más. Pero también los ciudadanos deberíamos preguntarnos por qué hemos dejado que se llegue a este punto en el que pasamos la vergüenza de tener dos presidentes bajo sospecha, uno todavía en el banquillo, casi 400 imputados por corrupción política –en una región de solamente 1 millón de habitantes: ¡increíble!… pero cierto- y no pasa absolutamente nada. ¿Nos gusta la corrupción? Habrá que concluir que sí.

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01 2012

Isern, el catalán y el abucheo

De forma espontánea un numeroso grupo de ciudadanos protestó airadamente contra el alcalde Mateo Isern cuando éste, en la fiesta del 31 de diciembre pasado, cambió de idioma en su discurso. Del catalán inicial mudó al castellano. En ese instante se montó la de Dios es Cristo y el regidor no pudo acabar su discurso, tal era el griterío que profería improperios varios contra él. El jefe consistorial, visiblemente molesto, dio por acabado su discurso recriminando la actitud del personal levantisco. No acabó ahí la cosa, pues, según las crónicas publicadas, el jefe de la tropa pesemera se enzarzó con uno de los mariscales locales de la conservadora en una agria discusión sobre quién provocaba a quién a cuenta de los idiomas. Hay que reconocerle al PP que si su objetivo con todas estas tonterías del catalán era irritar a una parte de la ciudadanía lo ha conseguido. A fondo. En el espectáculo anticatalanista que montan cada dos por tres los conservadores brilla con especial estulticia la estupidez de hablar en público ratito en catalán, ratito en castellano. Para, se supone, así ejemplificar su bilingüismo. Realmente son ganas de tocar los bemoles. No me extraña nada que haya gente –y no precisamente de la cuerda radicalizada de las falanges pancatalanistas- que esté ya hasta la coronilla de gansadas por el estilo y consecuentemente, como ocurrió el 31 de diciembre pasado, estalle cuando tiene la oportunidad.

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01 2012