Archivo de abril, 2012

El catalán, Delgado y Bauzá

Tiene razón Carlos Delgado. El diputado y alcalde de Manacor Antoni Pastor sabía perfectamente cuál era la apuesta programática de su partido en relación al catalán. Y se presentó defendiéndola. Está claro que Pastor es crítico con Bauzá porque éste no lo hizo, como le había prometido, portavoz parlamentario. Así que por tanto es cierto: Delgado tiene razón. Sin embargo es una razón peligrosa por dos motivos.
El primero, más evidente, porque al reñir en público a Pastor asume, con su chulería característica, un papel que no le corresponde. Y de paso deja al presidente del PP y del Govern en muy mal lugar ante los suyos. Porque le resta autoridad. Recuérdese que en el último congreso Delgado perdió por el 30% ante el 70%. Como mucho ése es el apoyo interno a sus delirantes teorías lingüísticas. Su salida de tono por tanto puede haber molestado sobremanera a la mayoría clara del partido. Y por aquí aparece el segundo motivo por el cual su razón puede acabar por ser un serio error.
De forma explícita Delgado dice que ahora el PP está aplicando lo que él siempre ha defendido, en cuanto a la aniquilación del catalán –un idioma que en su versión mallorquina jamás perpetra el conseller: ya tiene bemoles que quiera parecer un ignorante-, e implícitamente se erige en el faro del partido por encima del presidente en la cruzada contra el catalán. Es un desprecio al presidente ante el –recuérdese- 70% de las bases que votaron a éste. Por mucho que Bauzá traicionara, que lo hizo, a los apoyos que le ayudaron a ganar el último congreso –los regionalistes Pere Rotger, Jaume Font, Antoni Pastor., o bien también José María Rodríguez, entre otros- y que después pactara con Delgado, que ahora éste saque pecho y se erija –al menos en la cuestión de cargarse el catalán- en comandante por encima del presidente, y éste consienta, es un error estratégico tremendo a los ojos de la mayoría del partido que derrotó a Delgado. Errores de esta naturaleza se pagan.

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04 2012

La corona y el elefante

Tras el episodio del elefante y de la ya famosa Corinna, tanto el rey como su familia han quedado en evidencia. No existe ni rastro de la ejemplar familia real que la propaganda ha intentado fijar en la retina popular. Ni una hora después de asistir en la catedral palmesana a un rito católico, el domingo de las fiestas de primavera, la familia se desperdigaba. El rey a matar pobres elefantes con su amante Corinna. La reina a Grecia. Y los demás, pues cada cual por su lado. Por supuesto de Urdangarín y de su esposa ni rastro.
No es esto lo relevante. Al fin y al cabo allá cada cual con su vida familiar. Si a la familia Borbón le gusta así, pues así lo tenga. Para gustos Ni siquiera es relevante que sean cómo son, por ejemplo que Grecia diga que un niño lleve escopetas cargadas “es lo normal, cosas de niños”, o que Borbón padre a pesar de haber matado a su hermano en un accidente con arma de fuego siga teniendo todavía la afición a disparar.
No. Lo relevante del episodio ha sido la gran respuesta crítica que ha merecido la insoportable actitud del rey: que en una semana terrible para España –por las turbulencias financieras- él se largase de cacería. Es un autorretrato perfecto. Tanto que incluso le ha llevado a pedir disculpas. Algo insólito. Bien estaría, por cierto, saber de qué las pidió. Para los más conspicuos monárquicos tal cosa le honra. ¿Unas simples palabras y aquí paz y después gloria para todos? Hombre, no. Que ya no somos niños. Las disculpas no van a tapar el hecho evidente que esta vez el vaso ha rebosado. Y cuando el agua sale de su cauce ya no vuelve a él. Las críticas –en privado- salidas del PP y –en público- del PSOE demuestran que la paciencia se ha agotado incluso en los dos partidos que siempre le han sustentando.
Probablemente se opte por buscar una salida digna al rey a relativamente corto plazo y que el heredero se corone como nuevo Jefe del Estado a una edad –digámoslo así- “razonable” –o sea antes de la de jubilación-, pero con todo y con esto creo esta vez ha ido todo demasiado lejos. Quién nos lo iba a decir, a los republicanos. Que hayamos tenido en el rey a nuestro mejor aliado.

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04 2012

Bauzá y el cemento

Tras las provocaciones con lo del catalán, llega el momento de provocar con el cemento. Con el hotel supuestamente de Es Trenc –que no es ahí exactamente donde estará sino en Sa Ràpita, pero bueno: así ha quedado ya bautizado-. Por supuesto la izquierda y el ecologismo, como en su caso el catalanismo a cuenta del idioma histórico, han entrado al trapo. Esquerra Unida convocó una concentración de protesta in situ a la que acudieron aproximadamente medio centenar de personas y que, al estilo de los organizadores de todo acto de calle, los multiplicaron por ocho. Qué más da cuántos eran. Lo que importa es que el gobierno de José Ramón Bauzá se ha abierto otro flanco de potencial erosión. El más tradicional del PP: el del urbanismo.
Posiblemente no haya una mayoría social que recrimine a los conservadores ni lo del catalán ni ahora tampoco lo de facilitar –el Govern con la declaración de interés autonómico, el Consell con el cambio del Plan Territorial- más construcciones, pues al fin y al cabo suponen puestos de trabajo, que es lo único que interesa a la inmensa mayoría. Pero que no haya esa crítica social abrumadora no significa que abrir tantos frentes le vaya a salir gratis al PP. Es como si Bauzá no hubiera aprendido nada de Jaume Matas. El expresidente disfrutó abriéndose frentes de potencial erosión, creyéndose inmune. Lo era a cada uno en particular, pero la suma de uno y otro acabó por impedirle –aunque fue por muy poco, todo hay que decirlo- la mayoría absoluta en 2007.
El actual presidente del PP y del Govern está actuando de una forma muy parecida a la de Matas, políticamente, claro está. Es curioso. Matas odió a su antecesor, Gabriel Cañellas, aunque acabó copiándole lo peor: el desprecio hacia su oposición. Y Bauzá hace lo propio respecto a Matas.
En fin, queda mucho para las próximas elecciones autonómicas, tres años, pero desde luego hay semejanzas entre lo que hace Bauzá e hizo Matas en el mismo breve espacio de tiempo después de llegar a la presidencia. Suficientes similitudes al menos como para que el PP pudiera aprender de errores del pasado e intentar rectificarlos en el largo tiempo que queda. No aprende, sin embargo.

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04 2012