Archivo de Junio, 2012

Bauzá quiere fuego en las calles

José Ramón Bauzá ha amonestado a Rafel Bosch, conseller de Educación, y a todo su equipo, por la tibieza demostrada, a su entender, en la aplicación de la política lingüística en contra del catalán. El presidente quiere más contundencia. Más leña al fuego, en definitiva. Por eso ordenó –y la filtración fue justamente así: ordenó; o sea, manu militari, como le gusta- que se intensifique la cruzada contra la lengua histórica isleña. De ahí que al conseller –hombre de formas más matizadas y pausadas- no le quedara otra que, si no quería dimitir, ponerse al tajo. Así que destituyó a la mayoría de los inspectores de la conselleria y en rueda de prensa, después del Consejo de Gobierno, anunció que el Ejecutivo ya estudia nuevas medidas para cambiar el statu quo lingüístico.
Ahora va a por el Decreto de Mínimos que establece que al menos, de ahí lo de “mínimos”, el 50% de la educación debe ser en catalán. Fue impuesto hace ya casi 20 años por otro gobierno del PP. Un paso adelante en la llamada normalización del catalán. Ahora el PP se lo quiere cargar, al igual que –mediante la reforma de la ley de Función Pública- a la esencia de la ley de Normalización Lingüística, también aprobada bajo un gobierno del PP.
Está claro que Bauzá no quiere que pare de ninguna manera la agitación catalanista de calle y en las aulas. Le gusta. Por eso la provoca todo lo que puede. Todos los cambios legales podría haberlos hecho mucho más rápidamente, buscando minimizar la reacción contraria. Para nada: él, en las antípodas de la responsabilidad. Lo quiere así. Con calles y aulas incendiadas.

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06 2012

Bauzá, el PP y Pastor

A José Ramón Bauzá le gusta forzar situaciones. Nunca busca la contemporización. Nunca disminuye la intensidad de su posición. Todo lo contrario. Si ve que podría darse un potencial acuerdo, dice o hace algo que lo evita. Ocurre en todos los frentes que tiene abiertos. No se trata tanto de lo que hace como de cómo lo hace. El paradigma son los dos famosos hospitales. En realidad no los ha cerrado ni los cerrará –si es que lo hace definitivamente- hasta dentro de un año y medio. Pero lo anunció, así, rotundo, salvaje, brutal: cerramos dos hospitales. Y se armó la marimorena. Hubiera podido anunciar una futura reorganización de los recursos hospitalarios de los dos centros, con negociación con trabajadores, con el objetivo de encontrar una nueva reubicación, solamente si ésta fuera necesaria, para mejorar el servicio. Pero Bauzá no es así. Le gustó anunciar el cierre. Con dos. A lo bestia.
Así es él y así se comporta con todo y con todos. Como con Antoni Pastor o en su día con Jaume Font. Todos sabemos que en realidad no existe ningún problema de Pastor –o de Font- con la política lingüística del PP. Si uno y otro hubieran tenido lo que deseaban –portavoz del grupo parlamentario y presidencia del Consell- seguirían en el PP y explicarían hoy en día que gracias a ellos las tesis más bestias del radical anticatalanista Carlos Delgado no se han llevado a cabo. Bauzá hubiera podido evitar el cisma con los dos. Pero no quiso. Prefiere la ruptura total. Acabar con el que no se le cuadra sumisamente. Si fuera diplomático el mundo estaría en guerra en dos días.
Es una actitud muy peligrosa en un político. Porque antes o después a todo aquel que gobierna le llega el momento de necesitar apoyos. En ese momento le hacen pagar, con muchos intereses, la altanería y la crueldad de la que ha hecho gala durante tanto tiempo.

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06 2012

Los bancos y la intervención

Sin bancos privados no existiría la democracia. Porque al no existir éstos significaría que la financiación del bienestar, incluso del lujo y del consumo de la clase media no sería negocio, esto sería: no habría clase media. Y sin ésta es sencillamente imposible la existencia de democracia. Conviene tener esto en cuenta cuando se oyen voces demagogas contra los “bancos”. Así, a trazo grueso, sin atender a matices. El eslogan, el grito antibanco queda bien para ir a pasar un rato a manifestarse a la plaza de España pero no es ni será jamás un programa político realista. El problema, gravísimo, es que en efecto sea una oferta política y haya gente que, de buena fe, se la crea. No olvidemos que del mayor anticapitalismo que ha habido en la historia surgieron ya hace casi un siglo siniestros personajes como Mussolini, Stalin, Hitler e incluso nuestro Franco. No hay, en fin, anticapitalismo democrático. Pero dejemos esto por hoy.
Por otro lado, el capitalismo y la libertad forman un delicado equilibrio que es muy fácil de quebrar. No puede ser, como ahora ocurre en nuestro país, que vayamos a recibir severas consecuencias por el rescate de la banca y que no haya banqueros responsables de este desastre ante los jueces. Sencillamente: no puede ser. No puede ser que pasemos en cuatro años del “sistema financiero más sólido del mundo” (según dijo el Gran Inútil Zapatero) a un sistema financiero que ha evitado la quiebra solamente por la intervención vía inyección de unos 100.000 millones (cantidad que nadie es capaz de imaginar siquiera) y no existan responsables. No puede ser.
Y que nadie lo dude. Habrá consecuencias directas para todos de esta intervención. No seamos tontos: no pensemos que nos van a dejar –porque nos lo dejan al país, no a los bancos- 100.000 millones a cambio de simplemente devolverlos a un interés bajo. Habrá más recortes, más sacrificios. Lo decente –porque ya hablamos de esto, de decencia y no de política ni de economía- es que los responsables de este desastre den explicaciones ante los jueces.

10

06 2012

La inmersión en catalán y el Govern

El Govern de Bauzá tiene su política lingüística avalada nada menos que por el Tribunal Constitucional. O sea por la Constitución. La más alta magistratura sentenció que en Cataluña no puede haber ni inmersión lingüística ni la administración puede, en cualquier ámbito, dejar aparte el castellano. Así de sencillo: el monolingüismo en catalán de la administración pública es anticonstitucional. Y dado que según la Ley Orgánica del Poder Judicial (art. 5.1) los fallos del Constitucional crean normativa de obligado cumplimiento en todo el país, y los tribunales ordinarios están obligados a obligar a ese cumplimiento, aquello sentenciado para el caso catalán vale absolutamente para el balear. De hecho, siguiendo aquel veredicto ya se ha pronunciado una vez el Tribunal Superior de Justicia de Baleares, y también en varias ocasiones su homólogo catalán. Por este lado, pues, todo está meridiano: el Govern puede e incluso debe hacer lo que dice que hace. El problema viene cuando pretende ponerlo en práctica.
Porque ni siquiera hace lo que dice hacer. Por ejemplo en la libertad de elección de lengua por parte de los padres de niños hasta los siete años. La confusión de cómo aplicarla ha sido la norma –en esto están de acuerdo anticatalanistas y catalanistas: todo un logro por parte del Govern- y la chapuza su característica fundamental en la matriculación. Si la conselleria que dirige Rafel Bosch hubiera deseado contundencia, poco follón y claridad, hubiera optado por evitar que la matriculación se hiciera en los colegios, la hubiera asumido directamente y se hubiera preparado –con recursos materiales, humanos y económicos- para hacer frente a aquello a que supuestamente obliga. Sin embargo la dejadez irresponsable es tanta que incluso Bosch ordenó a los centros que se apañen cómo puedan, les dijo que no piensa enviarles más profesores, ni más dinero ni más recursos. En pocas palabras: pasa olímpicamente de la libertad de elección lingüística que dice pretender.
Es peor: allí donde no había problema, a partir de septiembre próximo los puede haber por culpa de Bosch, de su equipo y –no nos engañemos- de Bauzá que es el principal responsable de esa inmensa chapuza irresponsable que ha perpetrado el Govern.

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06 2012