Archivo de enero, 2013

El declive de la corona

Los avatares judiciales de su yerno son uno de los principales dolores de cabeza políticos para el rey. Sin embargo no ha sido Urdangarín el que ha puesto a Borbón ante la peor situación para el chollo que ostenta desde que se coronó en y por la dictadura de Francisco Franco. Ha sido él mismo. Durante el año 2012 el propio titular de la corona ha permitido, por primera vez desde su entronización por las Cortes de la dictadura, que los españoles le viéramos tal y como es. El resultado no ha tardado en verse reflejado en las encuestas de opinión. La imagen de la monarquía cae a pasos agigantados. Y lo peor para su supervivencia: que a menos edad de los ciudadanos peor imagen tiene. Dicho de otro modo: el futuro chollo de Felipe VI está amenazado.
También trabajan denodadamente a favor de la futura plena democracia, la república, los servicios de la Casa del Rey, que no cesan de meter la pata una vez y otra. La última, con el intento de entrevista con Jesús Hermida que resultó un esperpento. No fue entrevista ni nada. Veinte escasos minutos de intento de publicidad monárquica que se convirtió en antimonárquica al no oír el televidente ni una palabra sobre su pareja de hecho, la famosa Corina, su inexistente matrimonio –excepto por el teatro debido- con Sofía, sus matanzas de animales, su yerno dedicado a negocios obscuros… Ni una palabra. Lo peor para la imagen del rey sin embargo no fue todo esto sino comprobar –una crueldad innecesaria- que el pobre anciano necesitó casi tres horas para que TVE pudiera sacar veinte minutos que pudieran emitirse.
En fin, este mes de nuevo tendremos el gran espectáculo de Urdangarín en Palma. Es la parte más visible e irritante de la monarquía y su corte familiar. Pero no será solamente él el que acabe con la corona de los Borbones. Tiene al lado a toda su familia política para conseguirlo.

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01 2013

La corrupción en España

Vivimos en un país en el que hay dos tipos de corrupción política. La personal, la del tipo que mete mano a la caja pública para quedarse los cuartos y la otra, la que es parte de la estructura política, la que tienen por destinatario los partidos políticos.
Esta última es la más preocupante. A la primera, mal que bien se la persigue y poco o mucho vamos avanzando hacia su extirpación. Nunca será ésta total, ya lo sabemos, pero socialmente hemos conseguido que aquel que nos roba se vea estigmatizado. No siempre fue así. Por tanto por este lado hemos mejorado. Sin embargo con la otra todavía nos queda mucho trecho por recorrer.
Estos días hemos visto cómo la fiscalía llegaba a un acuerdo con Unió Democràtica de Catalunya (UDC) mediante el cual ésta devuelve unos dinerillos cobrados “equivocadamente” –casi 400.000 euros- y la petición de cárcel –entre 7 y 11 años- se desvanece. Aquí paz y después gloria. Relacionado con este asunto, el que fue secretario general de Alianza Popular, Jorge Vestringe, decía que lo de UDC no es nada aislado porque en su tiempo su partido, hoy PP, ya lo hacía. Y a la vista de los últimos acontecimientos, lo del extesorero del partido conservador, hay que tomarse seriamente las palabras de Vestringe.
Ni lo de UDC, ni lo del PP ni en su día lo del PSOE puede aceptarse. En medio de esta enorme crisis económica y política, estas prácticas son insoportables y de nada vale decir que todos y siempre lo han hecho. Hay que acabar con esta lacra. Cómo sea. Y ahora. Porque si no el sistema va a corromperse tanto -¿lo está ya?- que ningún remedio será posible.

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01 2013

Referéndum y democracia

Me resulta descorazonador leer día sí y día también artículos de gentes, a cuyas ideas sin compartirlas las tenía por respetables, que se oponen al referéndum catalán porque sí. Y punto. Porque es inconstitucional, dicen. ¿Seguro? Lo que dice en realidad la Carta Magna es que “podrá” ser convocado un referéndum “consultivo” por el gobierno –formalmente por Borbón como Jefe del Estado a propuesta del ejecutivo- en asuntos de “especial trascendencia”. No se prohíbe a otras instancias convocar a su vez otras consultas a los ciudadanos, de un ámbito territorial u otro. Resultaría una extraña Constitución la que impidiera la consulta democrática de este tipo. Y esto nos lleva, más allá de discusiones bizantinas sobre la jurídica constitucionalidad o no del referéndum catalán, al meollo de la cuestión. Y éste es que estamos ante una cuestión política.
Y la cuestión política es meridiana. Cómo en nombre de la democracia puede impedirse una consulta democrática a los ciudadanos de Cataluña si estuviera hecha con los condicionamientos democráticos al uso. No se puede. Así de simple.
Yo no sé si en Cataluña CiU juega a la táctica habitual y si llegará o no el momento del referéndum. No se trata, ahora, de eso. Se trata de que en este país, que tenemos por democrático, cada día se leen artículos y se escuchan opiniones de gentes que pasan por razonables, moderadas, de orden y, sobre todo, demócratas que en nombre de la sacralidad constitucional quieren ahogar la democracia impidiendo la consulta catalana. En nombre de la Constitución combaten la participación democrática. ¿Cómo se entiende? Imposible de entenderlo. Y muy triste.

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01 2013