Archivo de julio, 2013

La conspiración contra Rajoy

Es obvio que existe una conspiración para que Mariano Rajoy dimita o, en su defecto, quede tan tocado que no pueda encabezar de nuevo la candidatura número 1 por Madrid en las próximas elecciones generales. Los que impulsan la operación y los que están en el ajo son los mismos de siempre.
De hecho, cuando Rajoy se dejó investir como sustituto elegido a dedo por su señor, José María Aznar, no fueron pocos los de su partido y de sus diarios que pusieron el grito (debidamente ahogado) en su cielo. Y cuando Rajoy perdió las elecciones de 2004 ante un novel José Luis Rodríguez, del PSOE, entonces ya no hubo disimulo. Para el congreso siguiente del PP le quisieron mover la silla. La lideresa madrileña del más rancio conservadurismo, Esperanza Aguirre, era la deseada. Pero ella, muy prudente, una vez testados los posibles apoyos, se dio cuenta de que iba a fracasar. Así que decidió esperar a tiempos mejores. Que parecieron venir después de la nueva derrota electoral de Rajoy, en 2008, y en vistas al nuevo congreso del partido. Historia que acabó exactamente igual que la primera.
Ahora, bajo la depresión permanente económica en que vivimos, los normales intentos de huir de este país fracasado por parte de nacionalistas catalanes y –luego- vascos y con la exasperante forma de hacer cómo si gobernase el país que tiene Rajoy, los conspiradores creyeron tener el cielo abierto. A por él, se dijeron. Dicho y hecho.
El problema es que el gallego es mucho gallego y no va a dejarse mover la silla con tanta facilidad. Sabe que los rebeldes son pocos y cobardes y convencido de que si aguanta, ganará -como decía su paisano Camilo José Cela que ocurría en España, que aquí aguantar es ganar-, y, además y sobre todo, como sabe que peor está su competidor, el PSOE, con un Rubalcaba más que amortizado, va cementando su trasero al mullido sillón del que va a costar mucho que se despegue.

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07 2013

Las identidades españolas

El PSOE de Rubalcaba, con el entusiasta apoyo de nuestra Francina Armengol, aprobó la propuesta de reforma constitucional para hacer de España una federación. No es mala idea. Aunque mejor sería la confederación, que resultaría ser –a despecho de lo que dice la Constitución- una organización del Estado mucho más lógica con la naturaleza identitaria del país. Que es múltiple, como todos sabemos. Y que lo ha sido siempre, bajo una denominación oficial u otra. Así que esto del ser diferente al común no es nada inventado hace tres días, como algunos fantasean. Los “hechos diferenciales”, que significan ni más ni menos que identidades nacionales distintas a la española-castellana, existen y seguirán ahí pase lo que pase. Dado que van a estar, qué mejor que en una democracia estén cómodos, ¿no?
Por eso el federalismo del PSOE podría ser un buen primer paso en esa dirección. O podría haberlo sido. Porque ahora, en estos momentos, con lo que cae, con la apuesta secesionista catalana –y con la vasca a la expectativa- no sé si la propuesta socialista llega algunos años tarde.
Pero bueno, se le llame cómo se le llame –federación, confederación…- el resultado debería ser el mismo. Que las dos comunidades autónomas –País Vasco y Cataluña- con características nacionales diferentes a la identidad española del resto puedan tener sus propias instituciones blindadas en lo que les atañe exclusivamente ante cualquier injerencia exterior. Luego, por pragmatismo, podrían existir ámbitos compartidos, sobre todo de puertas afuera del país. Esto puede ser formalmente el federalismo asimétrico o la confederación, pero tiene que ser así. Y no vale de nada que me digan que sería tanto como acabar con la supuesta igualdad que ahora existiría, al decir de algunos. ¿Seguro? La España autonómica es asimétrica en las competencias. ¿O es que Baleares tienen concierto económico, policía…? No, ¿verdad? Pues eso: que la asimetría ya existe. Para nada se alteraría la realidad si la reconociéramos formalmente.
De esta manera España se dotaría de una estructura jurídica y política más acorde con lo que es de veras y no con lo que algunos pretenden que sea.

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07 2013