Archivo de abril, 2014

IB3, el catalán y el PP

El problema de IB3 con el idioma no es el artículo dialectal, ni siquiera la emisión en castellano de productos comprados. Lo es, y grave, la simple ignorancia en la lengua propia de sus dirigentes supuestos y de los reales, que son los del Govern. Estos últimos, al ser ineptos en catalán, están convencidos de que hablar mal en esta lengua es hacerlo en modalidad propia. Basta oír a, qué sé yo, tantos hay, elijan ustedes: Mabel Cabrer que se avergonzaría de hablar el castellano como destroza el mallorquín, Biel Company que más que hablarlo lo perpetra… Y el extremo contrario, también pasa: el propio presidente lee los discursos de una manera que ningún mallorquín un poco avezado en su propia lengua leería: usa tal cantidad de palabras catalanas del Principado ajenas al habla propia que lee que parece Artur Mas. Tanto el hablar tan mal de unos cuanto pasarse en la uniformidad como hace el otro es producto de lo mismo. De la profunda ignorancia de la cúpula del PP respecto al catalán de las Islas. Al ser ineptos en la lengua histórica de la región, no saben diferenciar entre registros diversos que tiene el idioma y optan por la rigidez académica que podría obviarse o, más habitualmente, por el directo destrozo idiomático.

En la televisión pasa exactamente lo mismo. Como sus directivos no han tenido ni idea –desde la invención del ente- de catalán y menos todavía del catalán de Baleares para medios de comunicación de aquí –excepto alguna honrosa excepción que sin embargo fue taponada por la ignorancia orgullosa- el resultado ha sido que no ha existido director general, jefe de informativos, editor de los mismos o director de programas –con alguna, nuevamente, excepción digna- que haya sabido dirigir con aptitud profesional en catalán el trabajo de sus profesionales a su cargo. Así que la norma de actuación siempre ha sido que lo que digan los correctores, o traductores, va a misa. Y éstos, así, de hecho se convirtieron en “redactores”. Es demencial. Así surge ese idioma extraño de los informativos donde por ejemplo se usa el trato arcaico hacia el espectador, mediante el voseo en lugar del ustedeo, se opta por el “menys” en lugar del “manco” y tantas otras que alejan el oído insular de la televisión que nadie diría que es de aquí. Y a la vez, y lo que es peor, arrecia la mezcla disparatada de expresiones y palabras académicas con modismos y bestialidades. Servidor ha sido agredido por el uso de un  “doncs” seguido del equivalente modal, “idò”, aderezándolos con el castellanismo correspondiente, “pues”, todo, para más INRI, en un mismo “in situ” de un minuto y medio o poco más de un supuesto profesional, que evidentemente no debería aparecer jamás en antena, porque no está capacitado.

Estas burradas solo pasan en IB3. Y pasan por lo dicho: por la tosquedad de quienes la dirigen desde la propia televisión y, sobre todo, desde el Govern. Y los de éste, cuando sienten presión política, se meten en camisa de once varas y va algún genio de ellos y se inventa ahora la estupidez de que con el artículo dialectal “se dignifica” la lengua. Es más de lo mismo. La chulería ignorante, la actitud característica de quien no sabe estar donde aconseja el sentido común que se debe estar: usando el idioma correctamente, con su registro según la circunstancia y poniendo como responsables de los programas e informativos a los profesionales –y los hay en la casa, no pocos, tanto en la radio como la tele – que, al contrario que ellos, son aptos en catalán.

Pero claro, es pedir demasiado.

20

04 2014

Aguirre o la cólera aristocrática

Esperanza Aguirre se dio a la fuga ante la policía. Arrollando la moto de uno de los agentes, nada menos. Por supuesto estamos ante una conspiración. Toda la ultra derecha mediática ha salido a defender a su lideresa. Faltaría más. A los míos, con razón o sin ella. Que decía uno de ellos.

Lo más increíble del caso es que Aguirre celebró al día siguiente una tournée por los medios de comunicación afines intentando desprestigiar a los agentes que la multaron e identificaron por haber dejado el coche en un carril bus durante un tiempo para ir a sacar dinero de un cajero. Vale, es una acción que se produce a diario en cualquier ciudad, si es medianamente grande. Porque en todas lo de dejar unos minutos el coche está imposible, no hay aparcamiento en ningún centro y si se tuviera que hacer caso a las normas y señales, lo único que podría hacerse sería dejar el coche al lado de casa y moverse por la ciudad en transporte público. Y ahora que caigo: y qué si así fuera, tampoco sería un drama, ¿no?

Pero en fin, a lo que iba. Que aunque sean millones los que a diario se comporten igual que la lideresa, es a ella a la que han pillado. Y ella, naturalmente, esperaba recibir un trato deferente por ser quién es y por supuesto diferente al resto de ciudadanos que son cogidos in fraganti. Dice, toda generosa, que claro que va a pagar la multa, que la acepta, que no la recurre y que perdonen ustedes. Y ya está. Que aquí paz, después gloria y ella en los altares ultras de siempre, dando lecciones a diestro y siniestro. Pues no, oiga. Que la caradura en uno cualquiera no tiene pase pero allá él con ella. Ahora bien, en una político –o política, que dicen ahora- que para más oprobio ha sido presidente –o presidenta, según norma ñoña actual- la cosa ya pasa de castaño oscuro. Y más todavía cuando va y calienta a sus hooligans poniendo en duda la capacidad de los agentes.

Es para carcajearse. Más todavía cuando la tipa va y dice que ella de dimitir “no, no y no”. Las lecciones para los otros. Ella, que es muy aristócrata, está por encima de estas cosas de la plebe.

06

04 2014