Aguirre o la cólera aristocrática

Esperanza Aguirre se dio a la fuga ante la policía. Arrollando la moto de uno de los agentes, nada menos. Por supuesto estamos ante una conspiración. Toda la ultra derecha mediática ha salido a defender a su lideresa. Faltaría más. A los míos, con razón o sin ella. Que decía uno de ellos.

Lo más increíble del caso es que Aguirre celebró al día siguiente una tournée por los medios de comunicación afines intentando desprestigiar a los agentes que la multaron e identificaron por haber dejado el coche en un carril bus durante un tiempo para ir a sacar dinero de un cajero. Vale, es una acción que se produce a diario en cualquier ciudad, si es medianamente grande. Porque en todas lo de dejar unos minutos el coche está imposible, no hay aparcamiento en ningún centro y si se tuviera que hacer caso a las normas y señales, lo único que podría hacerse sería dejar el coche al lado de casa y moverse por la ciudad en transporte público. Y ahora que caigo: y qué si así fuera, tampoco sería un drama, ¿no?

Pero en fin, a lo que iba. Que aunque sean millones los que a diario se comporten igual que la lideresa, es a ella a la que han pillado. Y ella, naturalmente, esperaba recibir un trato deferente por ser quién es y por supuesto diferente al resto de ciudadanos que son cogidos in fraganti. Dice, toda generosa, que claro que va a pagar la multa, que la acepta, que no la recurre y que perdonen ustedes. Y ya está. Que aquí paz, después gloria y ella en los altares ultras de siempre, dando lecciones a diestro y siniestro. Pues no, oiga. Que la caradura en uno cualquiera no tiene pase pero allá él con ella. Ahora bien, en una político –o política, que dicen ahora- que para más oprobio ha sido presidente –o presidenta, según norma ñoña actual- la cosa ya pasa de castaño oscuro. Y más todavía cuando va y calienta a sus hooligans poniendo en duda la capacidad de los agentes.

Es para carcajearse. Más todavía cuando la tipa va y dice que ella de dimitir “no, no y no”. Las lecciones para los otros. Ella, que es muy aristócrata, está por encima de estas cosas de la plebe.

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Miquel Payeras

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06

04 2014

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