Archivo de septiembre, 2014

Escocia, Cataluña y la fallida España

20

09 2014

Escocia no va a independizarse de momento. La Gran Bretaña seguirá por tanto existiendo. Hasta la próxima. Porque tras ese resultado es seguro que más pronto que tarde los nacionalistas volverán a la carga. Y con el precedente de ejercicio de democracia, que al fin y al cabo esto es un referéndum como el vivido el pasado día 18 de septiembre en Escocia, difícil será que se niegue otra vez la posibilidad de que los escoceses “decidan”, tal y como dijo David Cameron, el primer ministro británico, democrático de boca y de hechos.

Por otro lado, por mucho que Mariano Rajoy celebre los resultados escoceses en clave española y catalana -¿no habíamos quedado que nada tenían que ver las dos situaciones?- su posición no queda muy realzada que digamos. Cameron le envió -a él y a todos los que le han criticado- un mensaje nítido y contundente: “no podía no dejar que se celebrase” el referéndum porque “la democracia” consiste “en escuchar” lo que la gente tiene que decir. Toma lección: de-mo-cra-cia. Ni más, ni menos.

Por mucho que fantaseen en Madrid, bajo ningún concepto y en ningún país del mundo es democrático impedir un referéndum pedido por la amplia mayoría de los miembros de un ente político para su territorio. Lo es canalizarlo, como ha hecho Cameron. Frustrar el deseo de votar de un pueblo nunca es ejercer la democracia, diga lo que digan las leyes, las cuales son cambiables, tantas veces como sea necesario. Las leyes no deben estar jamás por encima de la democracia, tal y como ha demostrado Cameron. Porque no es verdad, como dicen PP y PSOE, y tantos otros indocumentados, que el caso escocés sea diferente del catalán porque allí es legal el referéndum y aquí no. No. El tratado de Unión entre Escocia e Inglaterra sanciona la adición territorial “para siempre”. Que Cameron incumpla ese tratado a favor de la democracia da el perfil exacto del primer ministro británico: un demócrata. Que con la excusa legal y constitucional española Rajoy impida el referéndum catalán da el nivel exacto de la democracia española: bajo, muy bajo, desgraciadamente.

Aparte de esta evidencia, están muy equivocados por la Villa, Corte y Casta si se creen que con el resultado escocés, el pacto secreto con Mas -que según no pocos medios de Madrid está hecho- y la Constitución van a acabar con el tsunami independentista catalán. España es un país fallido, está carcomido por la corrupción desde su cúpula hasta amplias bases, se abusa de los más pobres, se roba en nombre de la élite a la clase media y le llaman “impuestos”, los ricos no pagan los ídem -ahí está el defraudador Botín para demostrarlo, loado como un gran empresario tras su muerte, aunque él y su familia tuvieron opacos a Hacienda más de 2.000 millones en Suiza durante décadas-, la política es una tomadura de pelo, el trabajo para muchos millones consiste en hacer honor a la definición marxista -obtener lo mínimo para poder seguir rindiendo para el capital- y es lo máximo que se puede alcanzar, la demagogia populista al estilo latinoamericano de Podemos es lo más cercano a una esperanza… En estas circunstancias la huida es la mejor de las opciones. Por eso lo que crean, digan y hagan en la Meseta tiene más bien poca importancia, si es que tiene alguna, para los millones de catalanes para los cuales crear un nuevo y propio Estado es la única salida tangible a su alcance.

Nuestra guerra

08

09 2014

Las terribles imágenes de periodistas estadounidenses siendo fríamente degollados son algo más que asesinatos. Son la evidencia de que estamos en guerra. No es posible ni el diálogo, ni la diplomacia ni nada con la gente que impulsa la creación del Califato en Irak y Siria a sangre y fuego. Es significativo que las potencias aliadas -Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia…, no España, por supuesto, que a estos efectos no pintamos nada a la hora de decidir, aunque estemos en el punto de mira de los asesinos- estén planteándose -tal y como ya se ha publicado- la posibilidad de pactar con el presidente sirio, Bashar Al-Asad, para usarlo como punta de lanza contra los de Estado Islámico. A la vez, los mismos países, liderados por Estados Unidos, preparan bombardeos masivos contra las posiciones iraquíes de los terroristas.

Que los gobiernos principales de Occidente, junto a Rusia, vayan a pactar con el líder sirio es la más preclara muestra de hasta qué punto estamos en guerra contra la irracionalidad religiosa de Estado Islámico. Al-Asad ha sido desde hace muchos años la bestia negra de los occidentales. Recuérdese la ridícula “Primavera Árabe” que no trajo democracia a ninguno de los países que la padecieron, pero que sirvió para poner a Al-Asad contra las cuerdas. Todos los occidentales deseaban derrocarlo. Llegó la cosa a ponerse tan caliente como que le acusaron -que fuera cierto o no daba igual- de usar armas químicas contra los terroristas -eso que los gobiernos europeos y el de Estados Unidos consideraban luchadores por la libertad- como excusa para un ataque de la “coalición internacional” contra Siria, la cual pudo pararse in extremis tanto por la oposición rusa como porque en Europa empezaron algunos a darse cuenta que repetir la operación Sadam Hussein podría resultar letal, especialmente cuando en Turquia la islamización radical gana enteros a cada año que pasa. Así las cosas, se desbarató el posible ataque contra Al-Asad y éste acabará por ser el gran amigo occidental contra el terrorismo religioso de Estado Islámico.

El cambio radical en el cómo trata al odiado líder sirio Occidente da fe de hasta qué punto estamos ante algo muy serio. Esto es una guerra que no ha hecho más que empezar. Y en buena parte ha sido la ceguera estúpida nuestra la que la ha hecho estallar. Aquella locura de José María Aznar inventándose -junto a Bush y Blair- la excusa de las armas químicas -siempre lo mismo- para justificar el derrocamiento Hussein en Irak, luego la infinita idiotez de la Primavera Árabe y siempre la pasividad, o complicidad más bien, ante la monstruosidad de las dictaduras ricas árabes, cuyos miserables dirigentes, tan amigos de nuestro ex rey, financian el odio a las democracias en todos los países musulmanes, han traído como consecuencia esta aberración de Estado Islámico que se ha convertido en un seria amenaza para todo Occidente, nuestra casa.