Archivo de noviembre, 2014

Vengaza contra Jaume Matas

18

11 2014

Me releo la Constitución. La española. No encuentro en ningún artículo lo que argumenta el juez de vigilancia penitenciaria de Valladolid para enchironar nuevamente a Jaume Matas. Ni siquiera en el 25, segundo párrafo, donde se refiere a la “reeducación”, que no entiendo el redactado cómo lo interpreta el magistrado. No lo discutiré, evidentemente, pero el concepto que eleva la Carta Magna es diáfano. Que “las penas privativas de libertad” serán todas “orientadas a la reinserción social”. O sea, no existe legalmente venganza. Como sí ocurre en Estados Unidos.
Sin embargo, una persona que ha sido castigada a 9 meses de cárcel, que no tiene ninguna otra condena sobre sí -porque esto se olvida, pero es así: Matas no tiene más culpabilidades-, que ha cumplido más de un tercio -sobradamente- del total al cual ha sido penado no merece el tercer grado penitenciario por toda una serie de consideraciones -que he podido leer de partidos políticos, del juez, de periodistas…- ninguna de las cuales se basa en el delito cometido sino en interpretaciones discutibles de los impactos sociales y políticos que tiene no el hecho sino la persona que lo cometió. De ahí a concluir que se está juzgando más al personaje que al delito hay un trecho tan, tan corto que da miedo.
No se olvide tampoco esto: si Matas vuelve a ser encerrado cómo estaba antes -y dado que durante estas semanas ha seguido cumpliendo la pena- ya llevará la mitad del tiempo al que fue condenado. Si a alguien que no tiene antecedentes penales, que es inocente hasta que un tribunal determine lo contrario en las demás acusaciones que se le imputan, que ha satisfecho la mitad del tiempo previsto entre rejas, que únicamente fue condenado a tan escasos meses por algo por lo que apenas nadie entra en prisión, que no existe ningún riesgo de fuga… es tratado así, ¿realmente no se persigue la venganza?
No quiero para Matas, ni para Munar, ni para Nadal, ni para ninguno del largo etcétera de sinvergüenzas que hemos padecido en Baleares, trato de favor alguno. Pero tampoco quiero venganza contra ellos ni eso que tanto se le parece y que algunos llaman justicia “ejemplarizante”. Deseo justicia a secas. Que paguen por lo que han hecho, pero no por ser quiénes son ni por nuestra ganas de venganza. Porque no somos animales ni, gracias a dios que nos ha hecho ateos, norteamericanos. Aunque a juzgar por lo que se lee últimamente quizá habrá que replantearse esto último.

Podemos, Més, PSOE

04

11 2014

Nunca se había visto nada igual. PP y PSOE histéricos con un partido que, de hecho, todavía no existe, que no tiene programa y que ni siquiera se ha presentado a unas elecciones serias. No solamente las dos hasta ahora grandes formaciones están aterrorizadas, también todos los miembros de la oligarquía española que ha manoseado el país durante los últimos cuarenta años. No puede extrañar. El chollo que se montaron con la Constitución, que la hicieron para cubrirse ellos -empezando por la imposibilidad de perseguir legalmente los masivos robos y asesinatos de la dictadura-, podría acabárseles. El partido comunista nuevo así lo pretende. Por tanto empiezan a poner en marcha sus recursos, que son muchos, variados y potentes, para abortar el peligro. Como inflar encuestas que auguren que Pablo Iglesias podría ser presidente del gobierno. El acabose.
Pero dejemos las estrategias oligárquicas de auto protección y centrémonos por hoy en las reacciones histéricas de PP y PSOE. En Baleares es un buen ejemplo de cómo les impacta cada encuesta que da un buen resultado a Podemos. Se ponen de los nervios y pierden el control. Así se vio hace unos días en Palma. Francina Armengol, líder socialista, y David Abril, dirigente de Més, convocaron la rutinaria rueda de prensa de los lunes -ellos y el PP convocan a los periodistas el primer día de la semana tengan algo que decir o no: no me pregunten porqué los medios les hacen caso, yo tampoco me lo explico- para hablar de lo que sea y así asegurarse un poco de espacio en los informativos de radio y televisión del día y algo de papel en los diarios impresos de la jornada siguiente, pero he aquí que a los redactores presentes en esta ocasión lo que les interesaba eran qué pensaban de Podemos, dado que El País había augurado el día anterior que podía ganar las elecciones generales. Y Armengol y Abril, en lugar de responder, como el sentido común aconsejaba, que dios reparta suerte, que ya llegará la noche electoral para hacer recuento y luego ya se verá qué, se enfrascaron en declaraciones de amor a los de Iglesias en Baleares -que nadie sabe todavía quiénes serán y si querrán o no pactar-, en voluntad de acuerdos con ellos e incluso en el caso de Més también aseguraron -no se rían- estar hermanados con los comunistas para acabar con el régimen.
Es delirante. Podemos, que todavía no existe, no solamente marca la agenda política de PSOE y Més sino que, encima, se convierte en protagonista de sus ruedas de prensa. Con adversarios así tiene que dar gusto.