Archivo de Febrero, 2015

Podemos y los (no) pactos

La dirección balear de Podemos ha rechazado el pacto con el PSOE en Sóller, amén de ahuyentar cualquier opción de acuerdo con Esquerra Unida -o con sus nombres alternativos, últimamente suele usar “Guanyem”-, así como se muestra esquiva ante opciones de futuros acuerdos postelectorales.
No son pocos los que critican por esto al nuevo partido. Sin embargo es una postura inteligente, con sentido estratégico y que puede darle buenos réditos. Otra cosa sería absurda. Ya analicé en otra ocasión que si Podemos aceptase pactar con IU sería la forma más rápida para parecerse a IU, y que si se doblegara ante el PSOE acabaría por lastrarse con buena parte del peso muerto socialista y jamás lo superaría.
Si Podemos quiere tener opciones de acabar con el Partido Socialista, que es su gran objetivo a corto plazo, necesita hacer lo que hace. Por un lado dejar que el Partido Comunista vaya desvaneciéndose, imantando sus votos, y, por otro, moderar su imagen y mensajes para hacer lo propio con los socialistas; y, por supuesto, siempre huyendo de pactos con uno y otro, porque si los hiciere sería darles árnica a la vez que perjudicarse a sí mismo.
Aunque en su discurso oficial Podemos aspira a ganar las próximas elecciones generales sabe que no será así. Y que por tanto no podrá asaltar su particular cielo hasta años después. Lo mismo pasa con la formación en Baleares. La apuesta, tanto la nacional como todas las regionales, y aquí también claro está, es a medio plazo, no al inmediato. Se trata de erosionar todo lo que se pueda ahora al PSOE. El ideal sería que quedase tan debilitado que no tuviera fuerzas para evitar el pacto con el PP. Así sin duda que Podemos vería las puertas del cielo abiertas. Pero si no, pues al menos que quede lo suficientemente machacado para seguir dándole otros cuatro años. En uno y otro caso la estrategia es la misma y requiere de no llegar a pactos con él ni con nadie. Porque la dirección sabe muy bien que el día que empiece a pactar, empezará a perder.

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02 2015

El PSOE y Podemos

La última encuesta del CIS ha disparado los análisis y comentarios sobre la relación entre el PSOE y Podemos. En todo lo leído huelga una precisión importante. El instituto demoscópico ha hecho un sondeo general de intención de voto -entre otras cuestiones que requiere de los encuestados- en todo el país, sin atender -y nadie parece reparar en ello- que no proyecta escaños. Lo cual es muy importante. Un encuesta sin aplicar los resultados a las circunscripciones ni, luego y en cada una, la matemática electoral, o sea el sistema de conversión del voto en escaños que se inventó el jurista belga Víctor d’Hondt, vale para tener una idea muy general de cómo está el panorama de intención de voto pero no para extraer conclusiones sobre quién podría gobernar, como muchos están haciendo equivocadamente.
A la luz de lo que nos dice el CIS bien podría ser que el PSOE ganara en escaños a Podemos y que sin embargo el partido de Pablo Iglesias superase en votos al de Pedro Sáchez, si es que cuando lleguen las elecciones generales éste todavía está vivo políticamente, que no sería nada extraño que no fuera así. Este fenómeno se explicaría por la misma razón que por ejemplo Izquierda Unida ha tenido a menudo muchos más votos que CiU y sin embargo la coalición nacionalista catalana la ha superado bastante en escaños. Por la concentración frente a la dispersión del voto en función de las circunscripciones y de la aplicación d’Hondt en cada una de éstas.
Pongamos un ejemplo palmario. En España existen 20 provincias que eligen cada una entre 1 y 5 diputados -las de menor población- y entre todas 68. En ellas ha ganado en las últimas ocasiones -consideradas conjuntamente- el PP en una proporción, de media, de 3 a 1 al PSOE. Es decir que los socialistas recogen ahí unos 22-23 de mínima, a veces hasta 25 ó 26 diputados. El tercer partido, casi siempre por todo IU pero en alguna ocasión también UPyD, nunca ha sumado escaños. Porque cada circunscripción provincial elige tan pocos que no hay suficiente para el tercero en liza. En alguna ocasión IU ha llegado a sumar más de 150.000 votos en los veinte territorios, o sea que entre un 10% y un 15% de todo lo conseguido en toda España no le sirve para obtener ni un solo escaño. Esto es debido a cómo son las circunscripciones -provinciales, si fueran las Comunidades Autónomas el resultado sería harto diferente- y a la aplicación en cada una de las cuales de la llamada ley d’Hondt: para favorecer el bipartidismo.
Es por esta razón que se explicaría el fenómeno antes dicho. Que de suceder, provocaría una situación políticamente inédita. Es verdad que CiU ha tenido con 800.000 votos concentrados en las 4 provincias catalanas muchos más escaños que IU con más de 1 millón disperso por todas las provincias. Siendo esto importante -y muestra de la necesidad de cambiar la ley electoral, sea dicho de paso- no lo ha sido tanto como lo sería que Podemos superase en un par o tres puntos porcentuales al PSOE y sin embargo éste le sacara una treintena o más escaños. Si hubiera en el Congreso más diputados socialistas que podemistas, sería socialista la alternativa a la presidencia del gobierno, si ésta no fuera del PP, porque lo que inviste presidentes no son los votos populares sino los de los diputados. No cabe añadir nada más para imaginar el follón que podría montarse.

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02 2015