Archivo de julio, 2015

Catalanismo creciente, nacionalismo decreciente

No cabe duda de que el catalanismo ha recuperado terreno. Todas las tonterías anticatalanistas de José Ramón Bauzá van a quedar en nada. Lo cual, por otro lado, demuestra hasta qué punto gobernar sólo para sí mismo y un pequeño grupo de adeptos, por fanáticos que éstos sean, es una grave equivocación. La que cometen siempre los malos políticos. La de olvidar que es mejor conseguir mediante la negociación algo de lo que uno desea que apostar fuerte por todo y quedarse con nada. Todos esos fanáticos, como el mismo Bauzá, nunca encajan bien en la democracia. Porque ésta se basa no en la pasión irracional que ellos irradian sino en la lógica y la actuación con sentido común, las cuales estám en la moderación y el pragmatismo.
Claro: ahora se dirá del otro lado que los fanáticos han tomado el gobierno regional. Ni por asomo. La reintroducción del mínimo catalanismo de sentido común no es más que lo que existía antes de la arrolladora alucinación de Bauzá. Y, por cierto, todo, absolutamente todo lo que existía era y es debido a la iniciativa política del PP. Desde los grupúsculos radicales se argumentará que el nacionalismo controla el gobierno de Francina Armengol. Sin embargo, un análisis del mismo ha de concluir por fuerza que nunca el nacionalismo ha estado tan débil en Baleares.
Es verdad que Armengol es nacionalista, pero no así su partido y, como de tonta no tiene un pelo, sabe muy bien que los vientos que soplan hoy en día le aconsejan moderar sus convicciones personales para ajustarlas a las exigencias socialistas. Las cuales le llegan desde su central en Madrid que ve con creciente espanto todo lo relacionado con Cataluñ y el nacionalismo en general.
Tampoco es nacionalista Podemos, la segunda fuerza de la actual mayoría parlamentaria que sostiene al gobierno regional.
Y donde se ve mejor el declive nacionalista es en Més. Si el lector afina el oído notará cómo sus dirigentes ya no usan jamás la palabra “progresista” para referirse a sí mismo. No. Ahora son “de izquierdas”. El matiz es importante porque revela un cambio que por sutil en su movimiento de superficie no deja de ser intenso en el fondo. El PSM, partido inmensamente mayoritario de Més, ha olvidado lo del eje ideológico nacionalismo-no nacionalismo para apostar ahora sin atisbo de duda por el de izquierda-derecha. Muy lejos queda, tanto que ni siquiera se percibe ya ni el eco, lo del experimento de unirse con Unió Mallorquina, ERC y Entesa en la coalición nacionalista de 2008, uno de los grandes fracasos electorales del PSM. Significativamente, en la asamblea del otro día de Més, se confirmó que de ir a las elecciones generales con el PI nada de nada.
Con el nuevo gobierno balear habrá recuperación catalanista, hasta lo que dé de sí el sentido común, pero no más nacionalismo, una ideología que empieza a diluirse por primera vez en la historia autonómica balear.

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07 2015

Podemos tiene cera del Corpus

La concejala de Tonterías y Terrazas del ayuntamiento de Palma ha anunciado que va a ganarse a pulso el nombre de su negocio y no renovará el permiso de terrazas de cafés en el paseo del Borne. Para, dice, “recuperar el paseo para la ciudadanía”. ¿Nos lo habían robado? No, claro. Pero alguna tontería debía decir para justificar la otra que había anunciado. Por supuesto no existe ninguna razón lógica para esta decisión. Ni puñetera falta que les hace.
Los de Podemos -incluidos sus sucedáneos de Cort- son así. Con la concejala pasa lo mismo que con sus compañeros del Parlamento que en las dos sesiones que se han celebrado hasta ahora han desfilado, cada vez, como si lo hicieran en el Día del Orgullo Zarrapastroso. O igual que ocurre con la presidenta de la Cámara, Xelo Huertas, del mismo partido, que se lanzó a un discurso de inicio de legislatura de chúpate-ésa-que-para-demostrar-mínima-educación-ya-están-los-otros.
En todos los casos es lo mismo. Que ni los periodistas ni los otros políticos -no ya sus aliados, Més y PSOE, sino ni siquiera sus adversarios: PP, PI i Ciudadanos- se atreven a criticarles su inalienable derecho a decir tonterías o vestir al estilo zarrapastroso militante reivindicativo.
Por eso en el PSOE, a pesar de que se les ponen los pelos como escarpias al oír las genialidades de la concejala de Tonterías y Terrazas, no dicen ni pío, no sea que los del Corpus se cabreen y les castiguen. Los de Més están encantados porque esto es como una carrera a ver quién la dice más gorda. Y entre los periodistas a ver quién es el guapo que los critica, que luego lo tildarán de casta y ahí se quedará por los siglos de los siglos con el sambenito, o lo harán arder en una pira de la Podemisición.
E igualito pasa con la uniformidad cutre zarrapastrosa o la deposición fuera de taza de la presidenta del Parlamento. Todo es uno. Cera del Corpus.

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07 2015