Archivo de Agosto, 2015

El coste/rédito de la monarquía

Según Izquierda Unida el verdadero coste de la corona para los ciudadanos no son los escasos 7,9 millones que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) prevén para el sostenimiento de la Casa del Rey, sino que la cifra real se acerca a los 40 millones porque a aquella cantidad hay que añadirle lo que cuesta la seguridad de la familia Borbón-Ortiz, sus numerosos desplazamientos y un largo etcétera que en los PGE aparecen en partidas desperdigadas bajo diferentes epígrafes, con la obvia intención de que los ciudadanos no consideren excesivo el coste de tener una monarquía.
Cuando Borbón tomó posesión de la corona pareció que iba a ser diferente a su padre. Sin embargo sus iniciales y tímidos gestos de voluntad de futura transparencia se abortaron y seguimos desconociendo casi todo sobre la oscura institución, en especial qué nos cuesta de veras.
Los cortesanos y sus defensores dirán y no acabarán sobre las virtudes, preparación y eficiencia de nuestro rey. No obstante, como pasaba con su progenitor, nadie sabe de veras a qué se dedica, dónde está a menudo, al igual –o más todavía- que acontece con su esposa, Leticia, cuyos viajes parecen gozar de la condición de secreto de Estado, aunque sean de placer. El contraste con las demás monarquías europeas es manifiesto. Todas éstas informan siempre a sus ciudadanos dónde están y con qué fin, en especial cuando se trata de viajes privados, para que los contribuyentes no puedan albergar dudas sobre el uso de los dineros públicos. En España pasa todo lo contrario.
Y ya que hablamos de dinero y corona, no estaría de más que en Baleares alguien se dedicara a valorar el impacto económico de los seis días que en verano pasa en las Islas –o en Mallorca – la familia Borbón-Ortíz. Los pubicistas de la corona aseguran que son grandes los réditos que tan augusta presencia nos deja para todo el año. Pero la verdad es que nadie nunca los ha presentado de forma tangible para público conocimiento. Este verano sin embargo hemos podido establecer un contraste palpable: el impacto en los medios nacionales e internacionales de las fugaces visitas a Palma de Borbón-Ortiz y a Ibiza de George Cloony. Ambas comparables: presencia exprés, fotos obligadas, sonrisas profesionales y personajes couché. Con una diferencia nada baladí: la visita de la familia de Madrid nos cuesta a todos dinero mientras que la del italiano de adopción ni un céntimo. La arribada y unos pocos días de estancia en Mallorca del rey y la reina, incluyendo la recepción que concedieron, suma en Google poco más de medio millón de entradas, con abundancia de noticias de medios locales y nacionales y apenas ninguna referencia a cargo de internacionales. Mientras que la ida a la isla del oeste de Clooney y su esposa mereció más de 2,5 millones de referencias googlísticas, en porción abrumadora aportadas por cabeceras de todo el mundo más allá de España.
¿De veras Felipe y Leticia nos suponen tanto y tanto como se dice?

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08 2015

La recepción, el rey, la corona y el futuro

A raíz de la fiesta de Borbón y su familia en Palma se han alzado voces críticas contra la corona, e incluso dos partidos, Podemos y Més, declinaron asistir al evento por razón ideológica. Porque no están de acuerdo con esta monarquía. Enfrente, los felipistas ponen a parir a los críticos: que si son unos maleducados, que si esto no se hace a un rey y tal y cual.
En una democracia nadie está al margen de la crítica. Ni el rey, por supuesto. Borbón no es un político electo pero hace política, vaya si la hace, por ejemplo atacando el derecho democrático a querer romper España. Claro que hace lo que debe hacer. Pero que no vengan luego con que no hace política. La hace, faltaría más: es su trabajo. Por la misma razón, la profesional, se le puede y se le debe criticar. Que es lo que han hecho, mismamente, los críticos que declinaron la invitación a su fiesta.
Por mucho que se empeñen los que quieren desmerecer la actitud de los que no aceptaron pasar por el besamanos, el hecho tiene una relevancia política evidente: dos partidos que tienen 19 de los 50 diputados electos del Parlamento balear no quisieron participar en el acto político y propagandístico referido. Esto es una fuerza a tener en cuenta. La corona no tiene enfrente a los descamisados que gritaban el otro día contra la monarquía sino a un movimiento político de fondo que está creciendo.
En la próxima legislatura del Congreso de los Diputados con toda probabilidad sólo PP y Ciudadanos estarán por la labor de seguir haciendo de lamedores de la monarquía. El resto de formaciones serán como poco críticas hacia el Borbón coronado y, como mucho, claramente republicanas. Ya ni siquiera en el PSOE hay comodidad con la cuestión, aunque se mantenga la impostura del apoyo cerrado a la corona.
Por mucha propaganda y marketing que pongan los sondeos cortesanos -sin duda de mayor calidad que los de tiempos del Campechano-, la institución tiene un serio problema. Y mientras que su titular no quiere someterse a la democrática validación mediante referéndum seguirá teniéndolo. Porque al contrario que las monarquías británica, noruega, danesa, sueca… la española tiene un origen muy reciente (1947), un inventor que fue un dictador todavía recordado y odiado (Francisco Franco) y un primer titular (Juan Carlos) que aceptó coronarse rompiendo así la legítima sucesión dinástica cuyos derechos tenía Juan de Borbón, quien calificó de “ilegal” la nueva monarquía española. Y de nada sirve a estos efectos la renuncia de Juan en 1977 porque ya existía la otra corona, la inventada por Franco. Que es la que se puso Juan Carlos y es la misma que lleva Felipe. Si éste no rectifica esto, nunca tendrá el apoyo que a los cortesanos les gustaría que tuviera.

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08 2015