Archivo de noviembre, 2015

La inestabilidad que nos espera

Si nos creemos las encuestas, va a ser muy complicado formar gobierno. Un PP hundido, un PSOE sin salir del pozo, un Ciudadanos que sí pero no tanto y un Podemos que no será tan fiero el león cómo lo pintaban darán como resultado un panorama parlamentario en el que crear una mayoría gubernamental estable se barrunta como intención quimérica.
Supongamos que en efecto los sondeos tienen razón. ¿Se aliarán PP y Ciudadanos dado que ambos son de derechas? Aunque ideológicamente pudiera parecer lo obvio, en verdad la suma es complicada porque son competidores por el mismo espacio. Ergo, como mucho los de Albert Rivera podrían dar la investidura a Mariano Rajoy, por razón de responsabilidad de Estado, pero sin pactar nada, de forma y manera que posiblemente a medio plazo, un año o dos a la vista, volviéramos a las urnas. ¿PSOE y Ciudadanos? Al decir de los augures demoscópicos no bastarán, aunque por poco que bastaran es la opción que más convence a mayor cantidad de gente de “calidad”. O sea a la gran banca, corona, ibex-treinta-y-cinco y demás patricios del país. Su tesis no es nada disparatada. Así el PSOE no caería en la tentación de competir en lo antisistémico con Podemos, el PP en la oposición nunca actuaría contra el sistema y, en resumen, los partidos del orden -PSOE, Ciudadanos y PP- ocuparían la mayoría absolutísima de escaños. El sistema de 1978 se reforzaría. Pero, claro, ¿y si no basta la adición de diputados socialistas y ciudadaneros? Una posibilidad, ésta, la de que no basten, que se repetiría, siempre según las encuestas, con la suma de los obtenidos por Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y sus etcéteras de izquierdas e incluso de los nacionalistas. Entonces: ¿se abriría paso la “gran coalición” PP-PSOE? No faltarán voces a su favor, muchas, pero no seamos ingenuos: ¿los socialistas se suicidarían por el bien del PP?
Si así las cosas estuvieren tras las elecciones, mucho me temo, en fin, que nuevos comicios nos esperarán al cabo de poco, dos años como largo plazo. Como resumen: vamos directos de cabeza hacia el modelo de inestabilidad política crónica que fue marca de la casa italiana durante décadas.

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11 2015

Surrealista España-Cataluña

Es surrealista la que se ha armado con lo de Cataluña. El Parlamento catalán no ha declarado la independencia. Ha instado al gobierno de la Generalidad, en realidad al futuro gobierno que todavía no existe, a no cumplir las leyes españolas, en especial las interpretaciones que de ellas haga el Tribunal Constitucional, para ir sustituyéndolas con las propias que la Cámara irá aprobando. Es lo lógico. Si una parte de un país quiere separarse de éste no lo hace -nunca excepto en los casos canadiense y británico, aunque son sólo potenciales, hasta ahora al menos- si no es a la contra de las leyes del conjunto que no quiere cumplir. Claro, ¿cómo podría ser de otra manera? Cumpliendo las leyes británicas Estados Unidos no se hubiera independizado, ni la India, ni tampoco ninguna de las repúblicas centro y sudamericanas respecto de España, ni… En realidad siempre ha ocurrido de la misma forma. Así que es lógico que con Cataluña pase igual.
Lo absurdo es plantear que las leyes que los separatistas no reconocen vayan a convencerlos de no ser lo que desean ser. Ahí ya entramos en el surrealismo más disparatado. Que es en el que están instalados en Madrid de su rey abajo todos. Es de chiste oír a Rajoy, Sánchez y compañía -con Borbón, según los medios monárquicos, ejerciendo discretamente: ¿el qué?- asegurar que la Constitución que los separatistas no reconocen puede ser la garante de que los separatistas dejen de serlo.
No sé si Cataluña será independiente en año y medio o no. Lo que sí sé es que hasta ahora la postura que el todo Madrid destila está más cerca de lo que decían los “todo Madrid” del siglo XIX y XX inmediatamente antes de ir perdiendo sus colonias -de la última, por cierto, estos días se han celebrado los 40 años: el Sáhara que era tan español como Granada y al que bastó una manifestación, una sola, para dejar de serlo- que de la lógica política democrática de un país europeo del siglo XXI.

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11 2015