Archivo de enero, 2016

Un final honroso para Rajoy

El empeño de Mariano Rajoy en ser candidato a presidente del gobierno empieza a ser preocupante. Sabe perfectamente que sin el PSOE no tiene suficientes votos para ser investido. Pero él, de momento, erre que erre, quiere convencer al rey para que le encargue intentar ser de nuevo jefe del ejecutivo. O tiene alguna carta escondida o es un irresponsable de tomo y lomo. Ni siquiera él se merecería pasar por una humillación tal como la que le espera si el PSOE no se abstiene. La suma de votos negativos en segunda vuelta será superior a la de los positivos y se verá ahí tirado, sin presidencia, vapuleado en el Congreso y a los pies de los caballos enemigos, o sea de la caballería aznarista.
Es verdad que sabe muy bien que en caso de no ser presidente su futuro político es nulo y su presente corto, muy corto. Por tanto es comprensible que haga lo que sea para evitar tan triste sino y se entiende su afán de evitar cómo sea el drama personal de ser el primer presidente que no repite mandato, sin embargo nadie se merece pasar por un trance tan patético y una humillación tan intensa.
Debería Rajoy reflexionar y decirle al rey que no se ve con números favorables para intentar la investidura. Que lo intente Pedro Sánchez que tiene mayores posibilidades y que en caso de no conseguirlo quizás él podría pensárselo. Esta obcecación de ahora en su candidatura tiene algo de enfermizo.
Los políticos deberían asumir mejor sus derrotas. Deberían, pero no lo hacen. Todo lo contrario, de hecho: cada vez menos asumen la culpa, ni siquiera la responsabilidad. El PP se hunde en las urnas y Rajoy quiere ser presidente porque “he ganado”, dice el hombre, sin que nadie le entienda. Sánchez mete a su partido en lo más hondo del pozo que empezó a cavar Zapatero y quiere ser presidente “del cambio”. Ambos deberían haber dimitido en la misma noche electoral. Ni por asomo. A mantenerse cómo sea porque saben que si ceden será su fin. Bien, puede comprenderse. Son políticos y por tanto no se dejan llevar por cosas como la vergüenza, la coherencia y la ideología. Sus principios son el cinismo, el oportunismo y la mentira. No hay, en este sentido, ninguna diferencia entre ellos.
La hay sin embargo en algo que no es nada baladí. Rajoy es el presidente de todos los ciudadanos. Lo que haga el actual máximo mandatario político del país, quiérase o no, nos afecta todos, mientras que las tonterías del socialista todavía no. Es en este contraste de situaciones personales de ambos donde está la razón por la cual Rajoy debería tener más sentido de Estado. Nadie le pide que acabe su carrera política de una forma tan patética y gravemente humillante como pretende. No es necesario para él y, sobre todo, no lo merecen los ciudadanos, voten a quién sea, si es que lo hacen. Todo presidente merece una salida honrosa. Incluso Rajoy.

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01 2016

Gobierno a la portuguesa

Dice Mariano Rajoy ahora que ve “capaz” a Pedro Sánchez de pactar con toda la izquierda y partidos “separatistas”. Es un gran logro por su parte. Ha mejorado ostensiblemente la visión, no cabe duda. Desde la misma noche electoral esa suma es la única que tiene sentido. O Sánchez es presidente al frente de un gobierno contra el PP o vamos a nuevas elecciones. No hay más alternativa que sea lógica.
Igualmente en Madrid muchos analistas, periodistas y comentaristas han descubierto, luego de casi tres semanas de haberse celebrado las elecciones, que en efecto podría ser así, tal y como teme Rajoy. Por lo visto sus cerebros han sido ungidos de golpe y, en general, porrazo por la evidencia tras la visita de Sánchez a Portugal para ver in situ cómo funciona eso de sumar a toda la izquierda contra la derecha. No le hacía ninguna falta ir tan lejos. Si en lugar de hacia el oeste hubiera mirado hacia el este habría encontrado en medio del mar otro ejemplo mucho más próximo, amén de por tercera vez repetido. Aquí en Baleares. Desde donde su compañera Francina Armengol le ha suplicado más de una vez que la tome como ejemplo. Igual que lo hizo en el último comité federal del PSOE el expresidente de los otros dos gobiernos contra el PP, Francesc Antich. Sin embargo el secretario general se fue de viaje al dulce Portugal. Por lo que parece el ejemplo balear no le basta. Debe ser que no le otorga enjundia suficiente como para ponérselo de rumbo a seguir. Quizá tenga razón. Tan poca cosa somos, tan, tan poca que el jefe socialista ni siquiera quiere mirar a sus conmilitones indígenas para alumbrar su camino.
En fin. Volviendo a la cosa, en la Meseta parece que al fin a diestro y siniestro se han dado cuenta de lo que el sentido común advertía desde la misma noche electoral. Lo dicho: Sánchez presidente al frente de un viva-lo-que-sea-siempre-que-no-sea-el-PP o nuevas elecciones. Tiene derecho a intentarlo. Y sería perfectamente legítimo. Por mucho que el PP empiece ya a abrir paraguas antes de llover, augurando males apocalípticos, se trataría de un ejecutivo con mucha más lógica política que un gobierno suyo permitido por los socialistas. De hecho este último sería no solamente una aberración ideológica y un sinsentido político sino, también, un fraude democrático.

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01 2016