Archivo de septiembre, 2016

Hermanos Rajoy & Sánchez

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09 2016

El argumento preferido de la derecha derecha y de la derecha socialista para desprestigiar la intención de Pedro Sánchez de intentar formar gobierno consiste en asegurar que qué iba a poder hacer con sólo 85 escaños si incluso el PP con sus 137 ya lo tendría difícil. Decía el gran derechista antinacionalista todavía afiliado al PSOE José Luis Corcuera, exministro en los felices tiempos de la corrupción y el terrorismo de Estado de Felipe González, que la pretensión es “ridícula” e “imposible”. Quién sabe qué podrá ser, pero lo cierto es que es exactamente igual intentar gobernar con 85 que con 137.

En efecto, tan débil sería un gobierno con un apoyo u otro. Porque ambos tendrían ante sí probables mayorías de bloqueo que les impedirían gestionar con mínima eficacia el día a día, ya que tanto daría que uno pudiera perder leyes por un voto o que el otro las perdiera por docenas.

Si Mariano Rajoy es presidente de gobierno, estará no sólo en manos de Ciudadanos y del PNV sino, lo que para él sería mucho peor, del PSOE, por tanto cualquier intento de ley de contenido ideológico derechista decaería si los socialistas quisieran. Si Sánchez llega a la Moncloa no quedará únicamente a expensas de Podemos sino de todo el gran abanico nacionalista e independentista, así que cualquier norma que quisiera aprobar de claro sentido izquierdista dependería de la derecha nacionalista, PNV y ex CDC, que si no la quisieran podrían bloquearla.

La situación es paralela. Con 85 o con 137 lo misma da a efectos prácticos de formar gobierno. Queda claro. Es decir, el argumento antes dicho de la mayor debilidad por el escaso número de escaños socialistas no se sostiene. Tan mala es la posición del PSOE como la del PP, la de Sánchez como la de Rajoy.

No sólo tienen necesidades parlamentarias paralelas, no sólo son tan débiles uno como otro a efectos de poder alcanzar su objetivo sino que también están hermanados en su interés personal primero y luego partidista por conseguir la presidencia o, en su defecto, en su voluntad clara de alargar el máximo posible la situación de bloqueo y, como consecuencia, en querer volver a ser candidatos tras la convocatoria a urnas que su actitud implicaría. Y ya veremos.

Ese ya veremos es la única solución que aportan Sánchez y Rajoy.

España, los partidos y el esperpento

09

09 2016

Algunos ingenuos se creen el discurso cínico de los cuatro jinetes de nuestro apocalipsis: Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera. Y los hay que les recriminan que piensen sólo en sus respectivos partidos.

La realidad es bastante más zafia. Mienten, cierto, pero no piensan sólo es sus partidos. No habría nada de malo en ello. A ver: nadie sabe cuál es el interés de España ni de ningún otro país. En cada uno tantos intereses legítimos existen como opciones políticas se ofrecen a sus ciudadanos, y la suma de éstas son aquél. Ni más ni menos. Nada existe por encima de la voluntad ciudadana expresada en voto.  No pasa nada. Se le llama democracia. Y es de lejos el mejor sistema de organización política que ha existido a lo largo de la historia de la humanidad. No hay que echar mano del ridículo Churchill y sus chorradas para justificarlo. Por cierto y entre paréntesis, el tan loado político británico era un ultraderechista, antijudio y racista de cuidado, un inútil cuyas irresponsabilidades mandaron a la muerte a medio millón de soldados británicos en Galípoli durante la Primera Guerra Mundial, por lo cual fue castigado, y a quien sólo la indolencia pusilánime de su antecesor que le permitió llegar a primer ministro y, luego, su actuación escenográfica durante la Segunda Gran Guerra le mejoró la imagen, no lo suficiente, empero, como para ganar las siguientes elecciones. Así que no cabe ni siquiera usar su famosa frase ridícula para justificar la democracia. Cierro paréntesis.

El sistema democrático, el mejor que existe, en España se basa en los partidos políticos. Son los instrumentos fundamentales de participación, además del voto. Buscando cada uno de ellos lo mejor para sí irán forjando lo mejor para los ciudadanos. El problema que tenemos ahora no es que esto sea malo. En absoluto. Esto es bueno y es lo que debe hacerse. Lo malo es que los máximos dirigentes de PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos son gente tan limitada, casi a la altura del incapaz de Churchill, que convierten lo normal en aberración y lo lógico en disparate.

El actual esperpento político español no se debe, pues, a que los partidos busquen lo mejor para sí mismos sino precisamente a que Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera son tan cortos que no saben cómo buscar lo mejor para sus partidos. Ni tampoco quieren buscarlo, cabe añadir. Porque los cuatro en verdad a lo único que responden es a su particular ego, a su interés individual, a su intransferible deseo personal y por ende todo, absolutamente todo lo demás queda reducido a ser meros elementos funcionales que les permiten perseguir la obtención de su único objetivo: sobrevivir políticamente.

Los cuatro están hermanados. Son perdedores, incapaces, cínicos y mentirosos. Y son conscientes po rigual de que los que no ganen se habrán ganado, más a corto que a largo plazo, la jubilación política. Por eso actúan exactamente igual. Por eso ocurra lo que ocurra finalmente lo único bueno será que nos vamos a liberar de un par de ellos pronto.

Dos serán más llevaderos que cuatro. Paciencia y resignación.