PSOE: abstención, dignidad y elecciones

El PSOE se presentó a las elecciones generales con una promesa central de campaña. Que de ningún modo, “ni por activa ni por pasiva”, iba a permitir, si en su mano estuviera, que Mariano Rajoy fuera investido presidente del gobierno. Así lo cumplió en el intento del conservador de llegar a la presidencia.

Al decir acto seguido el secretario general, Pedro Sánchez, que intentaría tejer un gobierno alternativo al PP, la Sultana andaluza, fiel a su peculiar forma de entender la democracia, organizó junto a sus compañeros de la Coalición Ibex –del Jefe del Estado abajo pocos pero selectos: PP, grandes empresas, bancos…- el golpe interno para acabar con él y torcer de forma bastarda la promesa electoral nuclear de su partido.

Lo recordaba estos días a servidor una fuente de la dirección socialista federal. Que no se trata de oponerse porque sí sino porque es la promesa esencial de la campaña. Y porque tras la abstención vendrán automáticamente otras peticiones de igual rango, porque el gobierno no podrá salir adelante con sólo los votos que le suman al PP Ciudadanos. Para el presupuesto pasará lo mismo: o el PNV saca del atolladero al PP o de nuevo el PSOE tendrá la papeleta. Y tras ésta, pues todas las demás. Será un continuo de peticiones “patrióticas”, “por el bien de España”, “de responsabilidad” y demás zarandajas que desde las filas derechistas se moverán como se han movido para presionar al PSOE. El cual ahora se habrá abstenido para no salir del follón sino para entrar en un bucle del que no podrá escapar porque siempre estará entre sumisión o elecciones.

“Prefiero elecciones con dignidad que abstención sin dignidad”, me resumía un cargo electo del PSIB. Es una opinión bastante generalizada en el Partido Socialista de aquí. También en el de Cataluña. Pero es que otras voces en el sector de Susana Díaz empiezan a darse cuenta de la aberración que han cometido. Porque han dejado entre la espada y la pared al PSOE. No tiene salida posible. Y ante la falta de ella siempre sería mejor perder unos diputados en otros comicios que perder el partido a medio plazo ante Podemos.

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Miquel Payeras

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07

10 2016

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  1. Tomeu #
    1

    El problema del PSOE es el del perro del hortelano. Ni come ni deja comer. NO al PP. NO a Podemos. NO a las terceras elecciones. Se empecinaron a decir NO a todo y los españoles acabaran por decirles no a ellos.

  2. Gabriel #
    2

    Qué error… qué inmenso error. Unas terceras elecciones le costarán al PSOE bastantes escaños y quedar en tercera posición detrás de Podemos. Pero no solo es esto, además retrasarán la composición de un nuevo gobierno y llevamos así casi un año. Ciertamente el PP es un partido corrupto hasta la médula, pero ¿qué alternativa tenemos? en ocasiones es preciso dar un paso atrás para tomar impulso. El no es no, no nos lleva a ninguna parte y la descomposición de los socialistas es más que patente, con graves “incendios” en distintos feudos “pedristas” o “susanistas”… una pena ver como se ha dilapidado el patrimonio que heredaron de sus mayores.