Archivo de enero, 2017

Trump, Obama y nosotros

22

01 2017

Donald Trump ya es presidente de los Estados Unidos. Que es como decir que lo es del mundo occidental. O sea, nuestro. Lo queramos o no sus decisiones nos van a afectar, como lo han hecho las de Barack Obama. Uno de los peores, este último, de los mandatarios de la Casa Blanca en política internacional. Un desastre. En especial para nosotros. Nos ha dejado una guerra en nuestra puerta oriental, en Ucrania, y algo más allá, no mucho, nos ha creado una calamidad morrocotuda, en Siria. Por no hablar de la herencia funesta de la Primavera Árabe que apadrinó que ha convertido en polvorines algunos países del norte africano. Como Libia, mismamente, que lo tenemos a 1.000 kilómetros, o sea a tiro de ciertos misiles; y los italianos al lado. Bien es cierto que su peculiar política exterior ha resultado para Baleares genial, pues ha hundido el turismo en países competidores nuestros, pero las consecuencias del ardiente polvorín norteafricano antes o después nos alcanzarán, y lloraremos.

¿Qué puede suponer para nosotros Trump? Es verdad que en primera instancia su discurso proteccionista no es nada bueno. Es un populista anti globalización. Hermanado con Podemos, en esto. Y con el jefe del estado del Vaticano, el argentino Bergoglio. Y con los del Frente Nacional francés. La globalización capitalista, según datos de la ONU, ha conseguido que la pobreza absoluta en el mundo se haya reducido en dos tercios en los últimos 25 años. No obstante todos los populismos abominan de ella. Es curioso que los mismos europeos súper solidarios que se manifiestan contra la globalización usen teléfonos móviles, ropa, calzado, electrodomésticos… hechos en China, Corea, Taiwan porque son más baratos de fabricar allí que aquí. Deben estar encantados con Trump, pero tal vez no sepan que si cumple sus promesas contra la globalización un smartphone triplicará al menos su precio y lo mismo pasará con otros productos.

De todos modos, no avancemos acontecimientos. A ver qué hace de veras Trump. Porque una cosa es prometer y otra muy diferente hacer. Siempre en todo y con todos ocurre esto, pero en política y con los políticos la diferencia entre lo uno y lo otro se convierte en abisal. Sin embargo hay que reconocer que su mero ejemplo inquieta. Ver esa campaña en Francia de asalto a camiones que transportan vino español recuerda mucho el mensaje de Trump en los estados desindustrializados de Estados Unidos. Si en el país vecino los antiglobalización consiguen convertir en un problema el vino español –entre otros productos- el Frente Nacional será el más beneficiado electoralmente. En Estados Unidos Trump tenía que atraerse el voto de antiguos obreros de zonas desindustrializadas para ganar, y lo consiguió. En Francia, Marine Le Pen, que ya tiene buena parte del voto antiguamente izquierdista en ciudades, debe absorber voto derechista en la Francia de siempre, la agrícola, para ser presidenta de la República este año. Por eso los ataques a los camiones no parecen nada espontáneos. Si los medios hacen de ello un problema nacional cuidado con la Trump francesa, que puede ganar.

Aznar, el PP y el nuevo partido

11

01 2017

Que José María Aznar renunciara el pasado diciembre a la presidencia honorífica del PP por divergencias con la orientación ideológica que está dando la actual dirección al partido se leyó, por parte de muchos, como un indicio de que podría formar un nuevo partido. Que en una conferencia que ha impartido en este inicio de enero en Valencia dijera que de ninguna manera va a fundar otro partido ha caído como un jarro de agua helada sobre los que aspiraban a verle de nuevo cabalgando. De hecho un medio de comunicación aznarista llegó a fantasear con que esa nueva formación obtendría 50 diputados.

En realidad nunca ha sido creíble que Aznar se ponga al frente de otro partido. Diferente es que exista un margen de espacio ideológico y político a la derecha de PP que podría ser ocupado por una nueva formación. Y es cierto que personajes del mundo aznarista como Jaime Mayor Oreja, Alberto Ruiz Gallardón e incluso la siempre aspirante a lideresa Esperanza Aguirre -entre otros muchos de la misma cuerda- están muy descontentos con el tipo de política que hace Mariano Rajoy, y su ubicación ideológica, que olvida aspectos importantes para el PP, como son, entre otros, la reivindicación de la retirada de la actual ley del aborto, la liquidación del matrimonio entre personas del mismo sexo, la derogación de las leyes y normas de lo que la derecha llama “ideología de género”, la reforma profunda o derogación de la ley de Memoria Histórica…y, sobre todo, enfrentarse de otra manera, mucho más a las bravas, al asunto catalán.

Se trata de muchos aspectos que el sector más derechista del PP no entiende que Rajoy haya ido dejando en la estacada y que podrían perfectamente ser el núcleo ideológico de otro partido a la derecha del PP. Porque éste nunca atenderá ya a este segmento de militancia. Si no lo hizo con mayoría absoluta, cómo va a hacerlo en minoría, si ahora mismo incluso aplica tesis socialdemócratas.

No quiere esto decir que vaya a crearse esa nueva formación. Pero el espacio ideológico existe. Y, al contrario de la cosa aquella de Vox, que nunca tuvo ninguna posibilidad de hacer nada, si algunos ex importantes del PP se pusieran al frente -ahí intervendrían los amigos de Aznar, no él directamente- y dispusieran de dinero para montar toda la estructura -porque es de suponer que nadie se creerá que un partido con pretensiones se monta sólo con aportaciones voluntarias de sus afiliados, como dice Podemos que hizo- podría aspirar a erosionar a su ex formación por la derecha. Desde luego mucho menos de lo que esa fantasía de los 50 diputados auguraba, pero sí lo suficiente como para hacer daño a los de Rajoy.