Archivo de julio, 2018

De Sánchez a Armengol y acabando en el PI

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07 2018

Pedro Sánchez, como era previsible, quiere agotar la legislatura hasta el último minuto. Así lo ha dicho en una entrevista. Es la primera vez que habla claro al respecto –y casi de cualquier cosa, porque es de los políticos que tienen una incompatibilidad biológica con la verdad y la claridad-, y se contradice –por supuesto- con lo que aseguraba cuando pedía el voto para ser presidente. Ande yo caliente… Por esto mismo, porque ya está caliente en su mullido sillón del despacho presidencial, no va a facilitar la convocatoria avanzada a urnas. Sólo una rebelión de sus dos principales patas de apoyo –Podemos y los indepes catalanes- le podría tumbar, y quizá ni así siquiera caería porque podría aguantar con los Presupuestos prorrogados hasta el final regular de la legislatura. Si Mariano Rajoy estuvo un año y medio de presidente sin nada hacer, por qué no podría imitarle Sánchez durante dos. No hay razón alguna que se lo impida, si de veras quiere.

Claro que la inestabilidad sería en ese caso crónica. La que ya se ha probado en el Congreso. ¿Qué supondría para nuestra Francina Armengol este nuevo escenario? En estos momentos veraniegos la presidenta regional está a la espera. De ser llamada por el presidente para reunirse con él en Madrid. Ansiosa y expectante. Así lo cuentan en el Govern. Están algo mosqueados por algunos de los movimientos de Sánchez pero confían en que todo sea debido a la relativa improvisación a la que ha obligado acceder al poder de la manera vista. Y que a medida que vayan amoldándose al poder los nuevos equipos de cada ministerio las cosas empezarán a fluir. En ese sentido en Palma dan una importancia capital a la reunión Sánchez-Armengol. “Será el momento en que todo se desatascará”, cuentan los de aquí. No descartan nada, ni que haya nueva financiación autonómica ni, mucho menos, el famoso REB, la gran bandera de la jefa del gobierno local.

Los socialistas consideran esencial conseguir tal rédito para presentarse con muchas garantías a las elecciones. Garantías de que Armengol pueda recoger en votos la buena imagen que ha conseguido tener entre las bases progresistas y que la consecución de un éxito como el REB podría consolidar como trampolín a un resultado en urnas nunca visto por el PSOE balear.

Si por el contrario el REB no llega antes de mayo de año que viene, la posición relativa del PSIB y de la presidenta ante las elecciones no empeorará mucho pero Sánchez le habrá arrebatado –que tenía casi ya en su mano con el PP- ese trampolín hacia el puñado de votos en los cuales puede estar la diferencia entre gozar de o quedarse sin la mayoría absoluta de izquierdas –la suma de los escaños de PSOE, Podemos y los dos Més-. Sin tenerla se vería arrojada a las manos de los regionalistas del PI que optarían entre ella y Biel Company -al frente de los escaños del PP apoyados por los de Ciudadanos- como ocupante de la silla presidencial de nuestra región.

Sánchez no aplaca a los independentistas

13

07 2018

Que los independentistas catalanes van ganando la partido a España es indudable. Es verdad que a efectos tácticos van a ser buenos chicos. Les conviene. Como suele decirse: dan un paso atrás para coger más impulso. En su cruzada no hay otra posibilidad que la victoria. Su empresa trasciende la lógica terrenal y política. Se trata de mesianismo. Como cualquier otro intento de secesión por las bravas, necesita esa condición, sin ella no hay éxito posible. Por eso les da igual que el PP les persiguiera o que Sánchez quiera comprarlos. A uno lo ignoraban y de otro se quederán lo que les dé y seguirán en sus trece. Para el observador político neutral son políticos admirables que superan con creces a los miopes -como poco- que menudean en Madrid.

Para los que duden que los separatistas van ganando, consulten la prensa internacional -la de Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Italia, Suiza…- y leerán -la traducción automática permite entender el sentido- artículos, editoriales y opiniones que se refieren a España como un país en el que un demócrata sentiría miedo de vivir en él. Es indiferente que cualquiera de nosotros creamos que están equivocados, es la imagen que tienen ahí afuera de nuestro país. Y todo es debido a la propaganda, muy hábil y efectiva, que están llevando a cabo los secesionistas, sin que el Estado sea capaz de contraprogramarles nada. Y no me refiero a Mariano Rajoy y sus inútiles. Sino al actual Gobierno. Lo de José Borrell a cuenta del embajador en Estados Unidos es de risa. Y talmente eso levanta entre los soberanistas.

Fíjense en lo delirante de este episodio: Quim Torra fue a Madrid a reunirse con Pedro Sánchez con el que por lo visto sintonizó la mar de bien y, acto seguido, viajó a Edimburgo donde puso a España de chupa de dómine ante el regocijo antiespañol de toda la prensa británica, incluida la BBC, -lo más agradable que dijo fue que España no es una verdadera democracia- y el gobierno nacional, lejos de recriminarle nada, le regaló otra reunión al día siguiente de los número 2 de cada ejecutivo para que vayan acordando unos 6.000 millones de obsequio extra a la Generalitat. ¿Cómo se podría pensar que no están ganando? Imposible.

Es verdad que Sánchez en estos momentos necesita a los independentistas y por lo tanto está pactando con ellos en secreto todo lo que está en su mano pactar -que es mucho: véase al respecto su suave respuesta al torpedo que nos ha enviado el tribunal alemán y que ha impactado en plena línea de flotación de la credibilidad internacional del Estado- y por ende no va a hacer nada en su contra. Faltaría más. Lo importante es lo primero, y ante todo hay que mantenerse en el poder. Pero que sus intereses sea éstos no obsta para que al menos intentase disimular. Ni por casualidad.

No menos erosivo para España es la historia negra de Borbón padre recién conocida, contada por una de sus antiguas amantes. Posible corrupción brutal en la Jefatura del Estado que al menos justificaría alguna reacción al respecto. Nada. Ni una palabra. El actual titular de la Jefatura del Estado no tiene opinión, el presidente tampoco, el ministro de Justicia igual, la fiscalía anticorrupción no sabe no contesta, el Ministerio de Hacienda se hace el sueco… Y los independentistas asegurando con razón que esto es la España cañí de pandereta podrida y aplaudiendo con las orejas el espectáculo que nos hunde un poquito más en el fango asqueroso de la corrupción generalizada.

¿Alguien puede dudar de que el secesionismo está ganando en verdad la partida?