Franco, el valle de sus caídos, la dictadura, la República y Sánchez

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08 2019

La exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del monumental valle de sus caídos debía ser inmediata, nos dijo Pedro Sánchez tras llegar al poder mediante la moción de censura. La intención, sin embargo, chocó con multitud de trabas, pasaron los meses, ya más de un año y Franco sigue en el valle de sus caídos por su dios, por su España y sobre todo por él. Un día u otro, no obstante, la justicia acabará por dar el visto bueno y el Gobierno, sea el de Sánchez o el de otro presidente, acabará con esa ignominia. E igual pasará con los restos de los asesinados y mal enterrados en fosas comunes, que acabarán por ser entregados a los familiares; y de la misma manera un día en este país desaparecerán los símbolos de la dictadura y, así, al fin, podrá darse por cerrada la vieja herida. 

La pretensión de hacer lo mismo que en otros países que han padecido dictaduras y borrar todo vestigio ideológico del valle de los caídos por Franco, recuperar el cuerpo de los asesinados en las cuentas, eliminar símbolos glorificadores de aquella aberración política y demás aspectos siniestros de la dictadura que todavía colean levanta pasionales críticas entre la derecha por “revanchismo”, “revisionismo de la historia” y ganas de “reabrir heridas”, y a menudo se enraízan en la pretensión de que la Guerra Civil fue la consecuencia lógica del desastre de la Segunda República que generó un conflicto entre “hermanos”, entre iguales y que en los dos ambos hubo sufrimiento. Que, en fin, mejor dejar las cosas cómo están. 

Estas teorías críticas son mentira, sin excepción alguna. No hubo una República caótica cuya falta de ley y orden justificase el levantamiento armado. La española no era diferente a las repúblicas francesas, alemana, americanas o a las monarquías constitucionales europeas que a la sazón padecían profundas crisis económicas y políticas. Eran regímenes zarandeados por déficits de todo tipo, sometidos a violencia brutal en la mayor parte de los casos, con amplias capas de población sin trabajo o con remuneraciones que no superaban la mera supervivencia… pero eran democracias. Muy imperfectas a ojos de hoy en día, sin duda alguna, pero democracias al fin y al cabo. A las que pretendían eliminar sus enemigos, los hermanos fascista y comunista. 

Claro que cuando el fascismo provocó la Guerra Civil el comunismo luchó junto a los demócratas a pesar de que su objetivo era acabar con la democracia. Lo cual no da al otro bando ninguna legitimidad. El bando republicano era el demócrata aunque tuviera defensores antidemocráticos. El “nacional” era antidemocrático a pesar de que en su seno hubiera anticomunistas que hubiera podido aceptar la democracia. No hay por tanto igualdad entre los bandos. Uno era el ilegal y antidemocrático. El otro, legal y democrático. 

También es mentira que el conflicto entre “hermanos” produjera desastres por igual. No existe ninguna universidad del mundo – repito: ninguna- que dé pábulo a la tesis ultraderechista según la cual huboa semejante cantidad de violencia ilegal en los dos bandos y que son ambas comparables. En absoluto. Por mucho que se magnifiquen asesinatos, persecuciones y demás represalias extra judiciales en el sector republicano -que las hubo, sin duda alguna – ni por asomo se acercan a la organización de violencia política cuyo objetivo era la aniquilación del adversario ideológico que se estableció en el bando “nacional”. No hay parangón posible. 

Tampoco es verdad que ambos bandos tuvieron asesinados y desaparecidos por igual. El Gobierno de Franco ya en 1939 creó desde el ministerio de Justicia la Causa General contra el Dominio Rojo por la que se judicializó la persecución de los adversarios ideológicos y que tuvo en la restitución a los familiares de los restos de los “buenos” muertos una de sus claves, pues se convirtió en el martirologio del franquismo sobre el que se edificó la supuesta legitimidad de la aniquilación de los enemigos del régimen dictatorial. A la exhumación de los cuerpos de los asesinados por los republicanos se dedicaron ingentes cantidades de dinero público y se convirtió en el epígono de la “cruzada”, y se les dedicó un libro, lleno de fotos de los cadáveres recuperados, que pretendía dejar clara la perversa condición del «dominio rojo». Los otros muertos y desaparecidos -que fueron muchísimos más y víctimas de una decisión política de un Estado que los quiso aniquilados, lo cual no concurría al contrario- siguen en las cuentas. Así que para nada hay paralelismo entre la recuperación y reparación simbólica entre los asesinados por un bando y otro. 

Sí, es verdad que ahora Sánchez -sobre todo si convoca a urnas – volverá a cabalgar sobre el valle de la momia por interés partidista, pero que esto sea criticable no resta ni un ápice de realidad a la evidencia que la dictadura franquista fue, como todas las demás – sean de derechas como ella o de izquierdas como las comunistas – una infamia. Y al contrario que las otras, fue «nuestra» infamia cuyos coletazos todavía padecemos.

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Miquel Payeras

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  1. Robsp. #
    1

    En España, más que recuperar la «memoria histórica» (el término «memoria» remite a lo puramente subjetivo, como decía Cercas en un artículo en EP), lo que habría que hacer es recuperar el interés por la Historia y dejar que trabajen los historiadores. Desde el punto de vista histórico no puede compartirse la afirmación del columnista, al decir que no hubo una República española «diferente» de las del resto de Europa (¡?). El fracaso de la 2ª República como una de las causas que condujeron a la guerra civil se pone de relieve por historiadores nada sospechosos (desde el anglosajón Preston, pasando por nuestro español Angel Viñas -o el maestro Tuñon de Lara-, o llegando a «nuestro» menorquín Gabriel Cardona…). Que ahora recuerde, los historiadores ponen especial énfasis en el fracaso de la reforma agraria, además del fracaso en cuanto a la forma del Estado frente a los nacionalismos periféricos (especialmente el catalán, con la declaración de independencia de 1934), amén del problema Iglesia-anticlericalismo (Iglesia oficial decantada políticamente a la derecha más reaccionaria-quema de conventos), el pistolerismo (que estaba en la calle y llegó a las universidades, con los estudiantes liándose a tiros), la resolución en falso de la revolución de Asturias en el 34, etcétera… La historia de la segunda república es la historia de un fracaso y en ello tuvo mucho que ver lo que luego sería «El Búnker», es decir, los poderes más reaccionarios (económico, político, religioso) de la sociedad española. También parece «naif» pretender que, durante la guerra, la república seguía teniendo legitimidad democrática, pues una vez que la pobre república se ve obligada a aceptar la única ayuda que se le ofreció (ni más ni menos que la de la URSS de Stalin, si exceptuamos la «testimonial» de las Brigadas Internacionales) su alma quedó vendida al diablo y de democracia «na de na». Llamazares o Martínez de Pisón han novelado bien algunos de estos aspectos, y de la actuación de los rusos y de Orlov en España. Respecto al papel de Orlov, también es de sobras conocido -y muy recomendable- el «Homenaje a Cataluña» de Orwell, sobre los sucesos de mayo del 37 y el asesinato de Andreu Nin, que demuestran claramente que la república estaba ya «a las órdenes de Moscú» (más o menos). Con todo esto quiero decir que buscar «argumentos» en la Historia -como se hace en el artículo- es más que peligroso, porque la historia no deja muy bien parado a nadie y desde el momento en que se utiliza para argumentar políticamente empieza a ser objeto de «deformaciones» y revisionismos puramente parciales y subjetivos… Si hablamos del Valle de los Caídos (o de cualquier otro símbolo de la dictadura franquista) tienen que desaparecer sencillamente porque son sentidos como una afrenta constante por una parte importante de la sociedad española: igual que no hay o no debería haber símbolos ensalzando el papel de los comunistas o los anarquistas durante la guerra (que podrían herir la sensibilidad de muchos de los descendientes de sus víctimas) no debe haberlos ensalzando el papel de los fascistas, sencillamente porque hieren la sensibilidad de los descendientes de los otros… tan fácil como eso: cuestión de educación y convivencia.
    PS: Efectivamente, el número de víctimas no es comparable y, sobre todo, lo que se está estudiando actualmente es la cantidad real de víctimas que pudo haber en los primeros años del franquismo, cifra que los historiadores van revisando al alza a medida que van teniendo acceso a nuevas fuentes.

  2. Juan Izquierdo Vidal #
    2

    Pues querido Miquel, si a mi padre y otro hermano, junto a mi abuelo fueron apresados en julio del 36 cuando iban por la calle, y llevados a un tribunal popular, y acusados de ser fascistas, capitalistas y católicos, y fueron condenados a ser inmediatamente fusilados, es el paradigma de legitimidad, me parece que lo deberías de pensar. Si a mi padre, en el 38 por ser infante de marina, auxiliar de un teniente coronel, y sospechar ¿ ? que pasaba informacion a la marina de Franco, fue torturado en las checas de Barcelona y enviado al fusiladero de El Collell, en Gerona, para ser fusilado – sin juicio- pues tu legitimidad convendría que la revisases. Con Franco se fusilaron, con juicio, y asi consta. Con los otros, millares que no constan. Diferencia. Todo muy malo.

  3. vicente andres amada #
    3

    Estoy totalmente de acuerdo.
    Por desgracia y para confusión general….la historia contemporanea de España, no se explica realmente como fue..es partidista y engañosa………
    Y si dices………….que fueron CUARENTA AÑOS DE PAZ Y TRANQUILIDAD………..se arma la marimorena….

    Lo que pasa ahora………….no pasó durante este periodo…aunque ha algunos les pese……….¡¡¡

    La MEMORIA HISTORICA………….solo para un bando………..¡¡¡ no es justo.

    Las TRECE ROSAS…………unas jovencitas que utilizaron para VIGILAR…………y despues asesinat a otros…¡¡¡
    Pobrecitas………..pasaban informacion……..muy triste destino, en una Guerra civil….¡¡

    Paracuellos del Jarama……………tampoco se habla….con tanta memoria historica……………

    Dejemos de hacer fuego………con aquel drama……….y dejemos a los muertos y familias en PAZ.

    Ya es historia……..

    El Valle de los Caidos,,,,,,,ahí está, como recuerodo de una cosa, que no se debe volver a REPETIR.

    Porque, si despues de casi un siglo…aún estamos con esto………lo pagaremos.

    LA VERDAD DEBE PREVALECER. Todos fuimos culpables.

  4. Mariano #
    4

    No, no fuimos culpables todos. Solo aquellos que se levantaron contra el orden legítimamente establecido, o sea, la República. Otra cosa es que los que dieron el golpe de estado se vean rodeados de acólitos.
    Y, otra cosa, lo que pasa ahora no tiene parangón posible con los 40 AÑOS DE PAZ. Porque lo que pasa ahora es MUCHO MEJOR, sobre todo, y ante todo, porque es fruto del resultado de aplicar principios democráticos.