Entrada etiquetada ‘Bauzá’

Bauzá, el PP y Pastor

16

06 2012

A José Ramón Bauzá le gusta forzar situaciones. Nunca busca la contemporización. Nunca disminuye la intensidad de su posición. Todo lo contrario. Si ve que podría darse un potencial acuerdo, dice o hace algo que lo evita. Ocurre en todos los frentes que tiene abiertos. No se trata tanto de lo que hace como de cómo lo hace. El paradigma son los dos famosos hospitales. En realidad no los ha cerrado ni los cerrará –si es que lo hace definitivamente- hasta dentro de un año y medio. Pero lo anunció, así, rotundo, salvaje, brutal: cerramos dos hospitales. Y se armó la marimorena. Hubiera podido anunciar una futura reorganización de los recursos hospitalarios de los dos centros, con negociación con trabajadores, con el objetivo de encontrar una nueva reubicación, solamente si ésta fuera necesaria, para mejorar el servicio. Pero Bauzá no es así. Le gustó anunciar el cierre. Con dos. A lo bestia.
Así es él y así se comporta con todo y con todos. Como con Antoni Pastor o en su día con Jaume Font. Todos sabemos que en realidad no existe ningún problema de Pastor –o de Font- con la política lingüística del PP. Si uno y otro hubieran tenido lo que deseaban –portavoz del grupo parlamentario y presidencia del Consell- seguirían en el PP y explicarían hoy en día que gracias a ellos las tesis más bestias del radical anticatalanista Carlos Delgado no se han llevado a cabo. Bauzá hubiera podido evitar el cisma con los dos. Pero no quiso. Prefiere la ruptura total. Acabar con el que no se le cuadra sumisamente. Si fuera diplomático el mundo estaría en guerra en dos días.
Es una actitud muy peligrosa en un político. Porque antes o después a todo aquel que gobierna le llega el momento de necesitar apoyos. En ese momento le hacen pagar, con muchos intereses, la altanería y la crueldad de la que ha hecho gala durante tanto tiempo.

Pedradas contra Bauzá

20

05 2012

José Ramón Bauzá ha sido objeto últimamente de intentos de agresión, en forma de lanzamiento de objetos contundentes. Uno de los cuales hirió levemente a un escolta presidencial en la cabeza. No son formas de actuar a las que estemos acostumbrados, en Mallorca y en Baleares en general. Para algunos responde a un clima de crispación que ha provocado Bauzá con sus políticas. Para otros, se trata de agresiones de corte fascista.
El presidente Bauzá tiene todo el derecho a hacer las políticas que crea convenientes. Tanto si estaban como si no en el programa electoral del PP para las elecciones autonómicas de mayo de 2011. Su gestión política única y exclusivamente puede juzgarla el pueblo mediante el voto, en 2015 o cuando Bauzá convoque a urnas. En democracia puede que no todo sea votar, pero cualquier demócrata tiene claro que solamente a través del voto se establecen las mayorías que forman gobierno. No hay otra forma. Por tanto, Bauzá tiene el derecho a llevar a cabo la gestión cómo quiera. Y si alguien cree que incumple alguna ley, pues a los juzgados. Y la gente que no esté de acuerdo, a manifestarse, si le place, tantas veces como quiera, que ya lo hace. A lo que no existe derecho alguno en una democracia es a agredir al que no piensa como uno mismo.
Pero también es necesario reseñar que el ejercicio del derecho a gobernar cómo crea más oportuno quien ha ganado las elecciones por mayoría absoluta debería ejercerlo investido también de la mínima prudencia exigible en un presidente. Su actitud arrogante, incluso chulesca en no pocas ocasiones no es la mejor forma de mostrarse en quien ostenta la Presidencia del Govern. En su visita a Felanitx, hace unos meses, con sus formas altivas para con los críticos a su gestión, Bauzá selló un error gravísimo. Que ha repetido. Tiene todo el derecho a visitar tanto pueblos como quiera, faltaría más, pero también es cierto que como presidente tiene la obligación de exacerbar la prudencia para que ningún ciudadano corra riesgo alguno por sus actos. El derecho él lo tiene claro. De la obligación no estoy nada seguro.

El centro regionalista

14

05 2012

Jaume Font, presidente de la Lliga Regionalista, y Josep Melià, ídem de Convergència per les Illes, presentaron al unísono la voluntad de confluencia de las dos formaciones. Ergo, convertirse en una sola. Seis meses de plazo se han dado. Como si fueran seis días o un año. Es que es la unión o la nada. Así que, como suele decirse, a la fuerza ahorcan.
No va a tenerlo fácil esta futura formación. El mínimo del 5% de votos que se necesita para obtener representación –que en Mallorca equivale a una cifra entre los 17.000 y 18.000 sufragios, aproximadamente- puede parecer poco pero es mucho. No se puede suponer una suma aritmética de los votos obtenidos por separado por ambos partidos, sino, más bien, una reducción segura debido al rechazo mutuo que entre electores de cada bando siempre se produce en operaciones de este tipo. Por ejemplo: el Bloc de 2007 (PSM, EU, Verds y ERC) supuso casi un 30% menos de votos que la suma de lo que obtuvo por separado cuatro años antes cada uno. Con esa reducción en 2015 el futuro partido se quedaría –como ahora Lliga y Convergència- fuera del Parlamento autonómico.
Con todo y con esto, el futuro centro regionalista –que todo indica que será más esto y no tanto, o casi nada, nacionalista- podría ser un dolor de cabeza para el PP. No porque vaya a quitarle, por sí mismo, la mayoría absoluta. Pero sin duda su mera existencia es un potencial flanco de erosión para un partido conservador que liderado por José Ramón Bauzá se ha convertido en el más derechista de su historia

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El catalán, Delgado y Bauzá

29

04 2012

Tiene razón Carlos Delgado. El diputado y alcalde de Manacor Antoni Pastor sabía perfectamente cuál era la apuesta programática de su partido en relación al catalán. Y se presentó defendiéndola. Está claro que Pastor es crítico con Bauzá porque éste no lo hizo, como le había prometido, portavoz parlamentario. Así que por tanto es cierto: Delgado tiene razón. Sin embargo es una razón peligrosa por dos motivos.
El primero, más evidente, porque al reñir en público a Pastor asume, con su chulería característica, un papel que no le corresponde. Y de paso deja al presidente del PP y del Govern en muy mal lugar ante los suyos. Porque le resta autoridad. Recuérdese que en el último congreso Delgado perdió por el 30% ante el 70%. Como mucho ése es el apoyo interno a sus delirantes teorías lingüísticas. Su salida de tono por tanto puede haber molestado sobremanera a la mayoría clara del partido. Y por aquí aparece el segundo motivo por el cual su razón puede acabar por ser un serio error.
De forma explícita Delgado dice que ahora el PP está aplicando lo que él siempre ha defendido, en cuanto a la aniquilación del catalán –un idioma que en su versión mallorquina jamás perpetra el conseller: ya tiene bemoles que quiera parecer un ignorante-, e implícitamente se erige en el faro del partido por encima del presidente en la cruzada contra el catalán. Es un desprecio al presidente ante el –recuérdese- 70% de las bases que votaron a éste. Por mucho que Bauzá traicionara, que lo hizo, a los apoyos que le ayudaron a ganar el último congreso –los regionalistes Pere Rotger, Jaume Font, Antoni Pastor., o bien también José María Rodríguez, entre otros- y que después pactara con Delgado, que ahora éste saque pecho y se erija –al menos en la cuestión de cargarse el catalán- en comandante por encima del presidente, y éste consienta, es un error estratégico tremendo a los ojos de la mayoría del partido que derrotó a Delgado. Errores de esta naturaleza se pagan.

Bauzá y el cemento

12

04 2012

Tras las provocaciones con lo del catalán, llega el momento de provocar con el cemento. Con el hotel supuestamente de Es Trenc –que no es ahí exactamente donde estará sino en Sa Ràpita, pero bueno: así ha quedado ya bautizado-. Por supuesto la izquierda y el ecologismo, como en su caso el catalanismo a cuenta del idioma histórico, han entrado al trapo. Esquerra Unida convocó una concentración de protesta in situ a la que acudieron aproximadamente medio centenar de personas y que, al estilo de los organizadores de todo acto de calle, los multiplicaron por ocho. Qué más da cuántos eran. Lo que importa es que el gobierno de José Ramón Bauzá se ha abierto otro flanco de potencial erosión. El más tradicional del PP: el del urbanismo.
Posiblemente no haya una mayoría social que recrimine a los conservadores ni lo del catalán ni ahora tampoco lo de facilitar –el Govern con la declaración de interés autonómico, el Consell con el cambio del Plan Territorial- más construcciones, pues al fin y al cabo suponen puestos de trabajo, que es lo único que interesa a la inmensa mayoría. Pero que no haya esa crítica social abrumadora no significa que abrir tantos frentes le vaya a salir gratis al PP. Es como si Bauzá no hubiera aprendido nada de Jaume Matas. El expresidente disfrutó abriéndose frentes de potencial erosión, creyéndose inmune. Lo era a cada uno en particular, pero la suma de uno y otro acabó por impedirle –aunque fue por muy poco, todo hay que decirlo- la mayoría absoluta en 2007.
El actual presidente del PP y del Govern está actuando de una forma muy parecida a la de Matas, políticamente, claro está. Es curioso. Matas odió a su antecesor, Gabriel Cañellas, aunque acabó copiándole lo peor: el desprecio hacia su oposición. Y Bauzá hace lo propio respecto a Matas.
En fin, queda mucho para las próximas elecciones autonómicas, tres años, pero desde luego hay semejanzas entre lo que hace Bauzá e hizo Matas en el mismo breve espacio de tiempo después de llegar a la presidencia. Suficientes similitudes al menos como para que el PP pudiera aprender de errores del pasado e intentar rectificarlos en el largo tiempo que queda. No aprende, sin embargo.

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Bauzá, el catalán y la ley

14

03 2012

José Ramón Bauzá y sus muchachos siguen a los suyo. Improvisando medidas de degüello presupuestario, improvisando con resultado desastroso la gestión en la sanidad pública y lo único que no improvisan es toda la tontería del catalán. Y les sale de la forma que ellos entienden como bien: el próximo día 25 la Obra Cultural Balear (OCB) sacará a la calle, en Palma, algunos miles de manifestantes contra la anunciada reforma legal del estatus de la lengua histórica de esta región. Ha habido más de 12.000 alegaciones particulares. Que se dice pronto. Muestra de la capacidad de movilización de la OCB y a la vez de la irritación que produce esa actitud provocadora de los Bauzá y Cía. Sin embargo el presidente sigue erre que erre y –seguramente- después de las fiestas de primavera va a intentar aprobar en el Parlamento la reforma legal que degrada el catalán de requisito a mérito para entrar en la administración. Aunque como no se convocarán oposiciones poco efecto práctico va a tener. No obstante lo que encrespa es esa obcecación enfermiza contra el catalán. Es sin duda una cortina de humo para intentar que se note lo menos posible la infinita incapacidad de Bauzá en la dirección de la administración autonómica, que le viene más que grande: es como poner a uno que recién ha obtenido el titulín para llevar barca al puente de mando de un portaviones. En parte sí, es eso. Pero también es una idea fija del presidente y de su reducido círculo de hierro. Odian todo lo que sea catalán. Así de simple. Les sobra. Pero se equivocan. Mucho. No saben hasta qué punto. Y como todos los que les han precedido en el empeño, fracasarán. Por supuesto.

El césar Bauzá

06

02 2012

Han pasado casi ocho meses desde la investidura de José Ramón Bauzá como presidente del Govern. Si algo ha quedado claro en este relativamente breve lapso de tiempo es que el presidente delega poco, quiere controlarlo todo y gobierna a su manera, a su bola, sin atender ni mucho ni poco a lo que dice el aparato del PP. Al menos a lo que piensa y expresa el viejo aparato del PP. Ni barones, ni vacas sagradas, ni cuadros nada ni nadie influye en Bauzá. Excepto su reducidísimo círculo de máxima confianza compuesto por escasamente cuatro personas. El resto no pinta nada. Hasta el presidente del Parlamento, Pere Rotger, ha reconocido que no son formas de gobernar. Bauzá es el primer presidente que no sólo gobierna a su particular manera todo el ejecutivo –nadie se había atrevido hasta ahora, ni Gabriel Cañellas en sus mejores tiempos- sino también –en aquello que considera de su interés- los consells insulares y los principales ayuntamientos. La peculiar forma de gobernar se evidenció con su actitud en Felanitx. Reunió allí su gobierno a pesar de la protesta anunciada. Y no para decidir nada –porque nada decidió el Govern- sino simplemente para que quedara claro que nada ni nadie lo arredra. Una actitud loable en un héroe de cómic, pero muy preocupante en un presidente del Govern, que prefiere potencialmente provocar un altercado antes que dar su brazo a torcer en algo que ni les va ni les viene a la inmensa mayoría de ciudadanos. Ante esta manera de gobernar, tan cesarista y arriesgada, no es extraño que se levanten suspicacias en el seno del PP.

Alegaciones y votos catalanistas

25

01 2012

Unas 10.000 alegaciones se han presentado contra la anunciada reforma de la ley de Función Pública. La que degrada el catalán de requisito a mérito para acceder a la administración y que revoca varias otras situaciones legales de la lengua histórica isleña en nuestra Comunidad. Son muchas alegaciones. Así que hay que concluir que ha sido un éxito de la Obra Cultural Balear (OCB), la entidad que ha canalizado esta protesta contra el Govern de José Ramón Bauzá. Está claro que la entidad antónima de la OCB, la anticatalanista Círculo Balear, no conseguiría esas 10.000 alegaciones contra cualquier ley catalanista ni siquiera regalando champagne –porque cava, como se sabe, tienen prohibido beber: por catalán-. El éxito catalanista es pues completo. ¿Completo? Quizá no tanto si uno se fija en cuántos votos obtuvo el catalanismo político balear (PSM Mallorca, PSM Menorca, ERC, Convergència, Unió Menorquina y Entesa Nacionalista i Ecologista d’Eivissa) el pasado 22 de mayo, en las elecciones autonómicas. Casi 59.000. Es decir que más del 83% de los votantes catalanistas no han considerado necesario alegar nada contra lo que, por otro lado, se dice que es el más grave atentado contra el catalán jamás perpetrado en democracia. Vale que una cosa es votar y la otra participar en un acto así, que requiere mucho más esfuerzo que el mero sufragio. Pero aun siendo esto verdad, si el catalanismo realmente considera una cuestión de supervivencia de su razón de ser –el idioma- el oponerse activamente a lo que prepara el PP, ¿no resulta extraño ese enorme desequilibrio entre votantes y alegadores?

¿Rebelión por el catalán en el PP?

16

01 2012

¿Hay una rebelión interna, por sorda que sea, en el interior del PP contra las tonterías lingüísticas de Bauzá y su círculo de hierro? Mucha gente cree que sí. Que el descontento del alcalde de Manacor, Antoni Pastor, que podría ser expulsado por su actitud beligerante contra la degradación del catalán, de requisito a mérito para acceder a la administración, es solamente la punta del iceberg. Y que tanto si hay expediente y expulsión de Pastor como si no, el destino de un parte significativa de los llamados regionalistas del PP será acabar en la Lliga de Jaume Font. La cual parece estar atando cabos con la Convergència de Josep Melià para unir sus dos embarcaciones naufragadas, y a ver si siendo una sola pueden emerger.
Yo no veo tal rebelión, de momento. Pero si es verdad que Bauzá y los pocos dirigentes que le rodean no parecen entender muy bien ni lo que es el PP ni, mucho menos, la compleja sociología mallorquina y balear. Bauzá lleva siete meses y poco o nada ha hecho en este tiempo. Está claro que usa la cortina de humo del catalán para desviar la atención de la ley de más privilegios para los hoteleros. Sin embargo, la insistencia de este hombre en dar la paliza con lo del catalán es como aquello de “tanto va el cántaro a la fuente”. Vamos, que si sigue dando la tabarra, metiendo el dedo en el ojo a tantos militantes conservadores con lo del catalán, llegará el momento en que realmente algo se rompa.
El PP nunca ha perdido votos anticatalanistas, o no al menos de forma estadísticamente significativa. Por una sencilla razón. Los Delgado, Campos y escasa compañía no pesan electoralmente nada. Por eso, precisamente, nunca han querido irse. Bueno por eso y por supuesto por los cargos y otras prebendas. Y hasta hoy tampoco ha perdido ni un voto regionalista, por la misma razón y porque en mayo pasado Font no fue capaz de activar nada por este lado. No obstante, como siga así Bauzá puede costarle caro. En el PP hay muchísimos más regionalistas que anticatalanistas. Gracias a ellos -y a Rodríguez- ganó el congreso. Parece haberlo olvidado.

El Círculo, Delgado y el Govern

01

11 2011

Se queja el anticatalanista Círculo Balear, a través de un comunicado, de que el Govern no hace lo que prometió que haría respecto a la liquidación del catalán como lengua vehicular en la educación. Tiene razón, la benemérita organización que vigila las terribles amenazas que nos acechan, traídas por el pérfido catalanismo universal que nos quiere invadir. Se equivoca empero en focalizar su atención crítica exclusivamente sobre el pobre conseller de Educación y portavoz del Ejecutivo, Rafel Bosch. Quien se ha convertido en su bolo particular al que tira todas las bolas de acero. El Govern, todo gobierno, es responsable en comandita de lo que hace y por supuesto su presidente es el que más lo es, que es quien elige a sus consejeros libremente. No hay acciones aisladas, en un gobierno. Todas son colegiadas, sin menoscabo de la máxima responsabilidad que atañe a su presidente. Por supuesto que también pasa igual con el ejecutivo de José Ramón Bauzá. Claro que si el Círculo no intentara visualizar la atención crítica de todo el anticatalanismo solamente sobre Bosch, entonces quizá alguno de sus escasos correligionarios tendría que preguntarse qué hacen cobrando de ese gobierno “traidor” Carlos Delgado y Jorge Campos, adalides del anticatalanismo de boquilla más rampante de la región. Aunque, como se sabe, la ideología bien entendida empieza y termina en el cargo público. Faltaría más.