Entrada etiquetada ‘ETA’

Parot, la ley y la paz

La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos estaba cantada. Ya se había pronunciado hace un año. Diciendo lo lógico, razonable y democrático. Que en un Estado de Derecho la ley que se aplica a un reo es la que está vigente cuando es juzgado. No la que –como era el caso- se haya aprobado años después para más perjudicarle. Porque en una democracia no existe la ley retroactiva si es negativa para el reo. De hecho la Constitución la prohíbe y solamente las presiones de todo tipo por malentendida razón de Estado explican que en su día el Tribunal Constitucional avalase la vergonzosa doctrina Parot.
El espectáculo de medios de comunicación derechistas y de los ultras de la AVT y compañía rasgándose las vestiduras diciendo mentiras no obsta para que reluzca lo que es obvio. Que el Tribunal europeo ha hecho un gran favor a la democracia española. Por mucho que ahora parezca lo contrario. No pueden erigirse la libertad y la paz verdaderas sobre legislaciones especiales. Y esta sentencia, aparte de situar adecuadamente nuestro país de nuevo en la senda de las democracias, da un buen impulso, y esto es muy importante, al camino hacia la paz en el País Vasco.
Por cierto: este tribunal es el mismo que en su día avaló la ilegalización de Batasuna. Conviene tenerlo claro ante los delirios fachas que se oyen estos días en su contra.
Esta sentencia aboca sentido común al proceso de paz vasco. Policial y políticamente se ha terminado con el terrorismo, se le ha vencido, pero para que desaparezca ETA habrá que excarcelar a sus delincuentes. Lo sabemos todos y lo sabe este mismo gobierno, el de Mariano Rajoy, que está excarcelándolos, como igual seguirá haciendo cualquier otro que le suceda.
El proceso no será fácil ni corto. Pero está encauzado. Y sin duda la sentencia del Tribunal europeo, aunque no tenga relación directa porque se trata únicamente de preservar el Estado de Derecho español, ayuda en este sentido.

21

10 2013

Rajoy, ETA y la ultraderecha

Está la ultraderecha nerviosa. Nunca vio con buenos ojos a Alberto Ruiz Gallardón, y que Mariano Rajoy le nombrase ministro de Justicia le escamó. Tampoco el moderado ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, es de su agrado, por su moderación y seguramente también por ser catalán, lo cual es por definición algo sospecho en el mesetario ultramontanismo cañí.
No han tardado los ultras en reaccionar. Tres meses después de formado el gobierno ya ven conspiraciones, pactos secretos con los etarras, acuerdos subterráneos con el PSOE y demás consabidas traiciones. Rápidamente las falanges mediáticas de los defensores de la Unidad de Destino en lo Universal han ido tomando posiciones con el objetivo de intentar abortar cualquier atisbo de progresión en el final de ETA. Uno de los gurús de los ultras, Jaime Mayor Oreja, quien por cierto declara que “por qué yo tendría que condenar el franquismo” –diga que sí don Santiago y Cierre España- lo ha dejado muy claro: “no estamos ante el final de ETA”. Esta es la consigna. Ergo Rajoy va camino de sumarse los traidores de lesa Patria.
Pero digan lo que digan los ultraderechistas, es evidente que afortunadamente el presidente del gobierno ha optado por –no había otro camino, claro está- la moderación, el sentido común, la lógica y la democracia.
Todo conflicto armado –sea cuál sea su intensidad- siempre tiene en el momento de su superación el coste terrible de ver a desalmados caminando tranquilamente por las calles. Tras la dictadura de Franco, la familia franquista de Jaime Mayor no fue perseguida de ninguna forma. Ni ella ni ninguna otra, valga la precisión. Y fue este tipo de gente el que formó parte de la perversión de Franco que asesinó, persiguió, exilió, robó y encarceló a cientos de miles de españoles. Cuando acabó su asquerosa dictadura, se les hizo una ley de punto final, y así en lugar de estar ante jueces demócratas que les juzgasen y, en los casos condenados, les enviasen a justa prisión, muchos estuvieron en política durante décadas, como Manuel Fraga. Es asqueroso, pero así se hace la paz. Tras la Segunda Guerra Mundial, los alemanes que combatieron el nazismo –que los hubo y no fueron pocos- tuvieron que ver con infinito asco como millones de nazis tenían cargos políticos, empresas y, en fin, hacían vida perfectamente normal, como si no fueran ratas. Fue el precio de la paz alemana.
Y así podría seguir hasta el cansancio. En todos los conflictos pasa igual. Y con el conflicto provocado por ETA pasará de la misma manera. Lo sabe bien Rajoy que está administrando con sentido común la lógica democrática en este final de la lacra terrorista. Por mucho que le pese a la ultraderecha así es y será.

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01

03 2012

Rajoy, Amaiur y ETA

El nuevo presidente, Mariano Rajoy, ha escenificado durante el debate de investidura la distancia que le separa de Amaiur. Sin embargo no ha querido argumentar nada a modo de respuesta a lo dicho por el portavoz independentista vasco. Ha sido claro éste, al decirle a Rajoy que “estamos condenados a entendernos”. Es así. Por mucho que pese a la extrema derecha, habrá entendimiento entre Amaiur y Rajoy. Por discretamente que sea. Y después habrá negociación entre el nuevo presidente y ETA. Exactamente igual que han negociado todos y cada uno de sus antecesores en el cargo. Incluido aquel José María Aznar que fue el que más lejos llegó en la comprensión del fenómeno político que habita tras el terrorismo: “movimiento de liberación nacional vasco” le llamó. Nada menos. Esta legislatura será muy importante para la evaporación de ETA. Y Rajoy va a negociar con los terroristas para conseguirla. Igual que han hecho todos los anteriores presidentes e igualmente todos, desde el lejano Adolfo Suárez, han ido debilitando políticamente a ETA a la vez que policía y jueces la reducían mediante la legítima represión. Así se habrá conseguido el final del terrorismo. Que no se espere sin embargo un acto de contrición pública etarra. Ni un momento concreto en que ETA deje de existir. No será así. Será una evaporación lenta y progresiva. Sin arrepentimiento formal colectivo, aunque seguramente alguno individual habrá en un futuro. Pero llegará ese final, y eso es lo que importa. Para llegar al cual el entendimiento entre Amaiur y Rajoy así como la negociación entre éste y ETA –y probablemente el proceso no acabará durante su presidencia- serán imprescindibles. Y se producirán. Por supuesto.

20

12 2011

El partido de la ultraderecha

Mucho se interpreta sobre el comunicado de ETA en el que anuncia el cese definitivo de la violencia. Es curioso constatar cómo a algunos parece que les duela que los terroristas digan que no van a matar más. Y cómo montan una manifestación preventiva contra no se sabe muy bien qué. De su enfebrecida imaginación surgen conspiraciones que consideran “probadas” porque hay evidencias de contactos secretos entre ETA y el gobierno. ¿O no los había cuando el mentiroso Jaime Mayor Oreja era ministro? Por supuesto que los había. Como ha pasado con todos los demás ministros del Interior. Y es su trabajo que así sean estos contactos: secretos y eficaces en la medida de lo posible. Así se ha llegado dónde estamos. A partir de ahora empieza un proceso largo. Que se supone –o así todo el mundo lo supone- que va a tener que gestionar Mariano Rajoy. Si es que, tal y como aventuran todas las encuestas conocidas hasta ahora, en efecto gana por mayoría absoluta las elecciones generales del próximo día 20 de noviembre. Y vista la reacción moderada, centrada y adecuada de Rajoy ante el comunicado de ETA, y lo mal que ha caído ésta entre el sector más extremado de su partido y entre todo el resto de la ultraderecha, cabe imaginar que si es presidente tendrá en la negociación con ETA un serio flanco de potencial erosión. Tanto que es creíble, al menos hoy por hoy, que la extrema derecha pueda llegar a romper con el sector mayoritario del PP, el normal. ¿Tendremos a medio plazo un partido de extrema derecha liderado por algún gurú de las conspiraciones, tipo Mayor Oreja o Esperanza Aguirre, impulsado mediáticamente por el ínclito ultra de las ondas Jiménez Losantos?

25

10 2011

El fin de ETA

Tras las bambalinas de la llamada Conferencia Internacional de Paz (en realidad el nombre oficial era otro), en San Sebastián el día 17 de octubre, sin duda hay muchas horas de negociaciones a múltiples bandas, por indirectas que hayan sido en algún caso. Nadie se cree que un hombre de la experiencia internacional de Kofi Annan, nada menos que antiguo secretario general de la ONU, venga a España a hablar del fin de ETA sin que lo haya negociado previamente con el gobierno nacional. De la misma forma que indirectamente habrá habido conversaciones entre el ejecutivo y los terroristas -siempre las hay, con este gobierno y con cualquier otro-. Como habrá habido comunicación a través de terceros entre el PP y algunos entornos de ETA: ¿a qué si no esas conversaciones secretas, precisamente publicadas ahora, entre Mariano Rajoy y el presidente del PNV Íñigo Urkullo sobre, vaya por Dios, “el fin de ETA”? Esta vez no parece haber marcha atrás posible. Aunque es cierto que el camino hacia el fin no es lineal y pueden existir meandros sangrientos. Por mucho delirio etarra que transpire aparentemente el comunidado de los “internacionales” reunidos -igualdad entre víctimas y verdugos, mismo nivel para ETA y los gobiernos español y francés, reivindicación implícita del privilegio de secesión unilateral, etc.- nadie se cree que Annan o el exministro de Interior francés Pierre Joxe se presten a esto así como así. Es lícito deducir por tanto que algo en efecto está cambiando en la serpiente y que toda esta escenografía vacía de contenido no es más que su desesperada necesidad de aparentar algo decente ante su parroquia. Digan las tonterías que digan los expertos en crear conspiraciones antiespañolas, los de la ultra derecha y los ultra nacionalistas españolistas, está más cerca que nunca el fin de ETA. Sin nada más a cambio que, aparte de esta ridícula patochada de San Sebastián, “la generosidad de la sociedad española” para con los delincuentes terroristas. Así lo dijo un tal José María Aznar cuando negociaba con ETA. Así será no porque lo dijera él sino porque es el único precio que desde siempre los partidos políticos -incluido por supuesto el PP- han estado dispuestos a pagar.

17

10 2011

Sortu debe participar

Sortu es el nuevo nombre que se ha dado el mundo político de ETA. Con una diferencia sustancial sobre el pasado. Que ese mundo hoy rechaza la violencia. Por tanto hay un quebranto de la unidad político-terrorista. El movimiento nazi vasco, como cualquier otro totalitario, se define por ser guiado por el grupo violento, mientras que el brazo político está siempre supeditado. Cuando Sortu rompe ese principio de sumisión y rechaza la violencia se convierte en otro partido político. Soberano. Sin sumisión a ETA. ¿Hay que impedirle participar en las elecciones? ¿Por qué? No hay ninguna razón para impedírselo. La desconfianza –que se entiende- no es razón suficiente. Y que muestre arrepentimiento del pasado no se puede exigir. Tampoco se la exigimos los demócratas en su momento a los fascistas –por ejemplo Manuel Fraga, ministro del dictador- que estuvieron con Franco asesinando gente, ¿verdad?

19

02 2011

ETA

El gobierno de Rubalcaba contestó muy bien el anuncio de tregua de ETA con la detención dos terroristas al día siguiente y al cabo de ocho días con diez detenidos más. Una buena manera de decirle a los nazis vascos que de negociación política nada de nada. Otra cosa es que se quiera, como la ultraderecha reclama, la humillación pública de los etarras. Eso no ocurrirá y hay que ir haciéndose a la idea. ETA está derrotada pero su desaparición no será en un momento concreto ni a través de una humillación tipo Versalles ni de un parte –“En el día de hoy, cautiva y desarmada”- victorioso. Irá siendo poco a poco y quiérase o no habrá que pagar un precio. No existirá ninguna negociación política, pero precio sí. El de ver, algún día, a los terroristas indultados –nunca a través de una amnistía general- por la calle. Primero a los que no tengan delitos de sangre y, luego, poco a poco, a los que sí. Quien diga que no será así, miente.

18

01 2011