Entrada etiquetada ‘monarquia’

El rey debería abdicar

24

02 2013

Borbón debe abdicar del cargo coronado que le dio quien fue jefe del Estado por la Gracia de Dios. Si no lo hace, y presto, es dudoso de que Borbón hijo pueda encasquetársela, a la corona. Y lo peor es que entestarse en mantenerse es muy malo para el país.
La degradación de la monarquía es de tal magnitud que ya nada importa si la hija es imputada en el caso de corrupción que protagoniza el marido de ésta y yerno de Juan Carlos. Incluso si –como se rumorea- el Urdangarín es el cabeza de turco al que sacrificar –entrando en la cárcel- para salvaguardar el chollo es a estas alturas complemente indiferente. Porque ya ni eso bastaría.
Sea condenado o no el yerno y pase lo que pase con el caso judicial, el negocio de la corona española está tan degradado que su futuro no pasa –y eso es lo que parece no entender el rey ni si equipo- por patéticas campañas de imagen –como la triste tontería de la conversación ridícula con Hermida- ni por sacrificios rituales de nadie. Excepto por el sacrificio que debería hacer Juan Carlos. Abdicar. Y pronto. Este año o, a muy tardar, el que viene. Quizá aprovechando una mejora económica estadística y si Madrid es elegida como sede olímpica para 2020 –el próximo septiembre- se den las circunstancias a corto plazo para la dimisión.
En cualquier caso la pelota está en el tejado de Borbón. De nadie más. Es él y solamente él el que tiene en su mano acabar con la monarquía en España o darle continuidad. Conste que por mí lo mejor que podría hacer sería seguir degradando la corona como está haciendo, pero sería malo para el país. Lo adecuado es que se dé cuenta que ya no sirve –y dejando aparte la cuestión de su falta de salud: ocho operaciones en dos años y medio: casi nada- y que solamente le queda abdicar.
Después, con el marido de la ex presentadora de televisión coronado, pues ya se podría debatir, con normalidad, sin prisas, cómo acabar con la anormalidad democrática que es la monarquía. Pero ahora lo urgente es que el Jefe del Estado entienda que tiene que dimitir. Por el bien del país ante todo y, secundariamente, por el mantenimiento de la monarquía, aunque solamente por unos pocos años más.

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España, un país de saldo

10

02 2013

La monarquía de espalda a la pared, sin saber qué hacer ni decir, el gobierno nacional bajo sospecha por los famosos papeles del caso Bárcenas, el PSOE sin ser capaz de ser percibido como alternativa y, en nuestro doméstico corral, tenemos a un presidente que ha mentido en relación a sus ingresos. No están menos mal en Cataluña, donde Oriol Pujol está en la picota, ni en Valencia, ni en Madrid, ni en Andalucía…
España parece un saldo. La prensa internacional se ríe de nosotros. Recientemente el prestigioso The Economist hacía juegos de palabras con el famoso “no hay pan para tanto chorizo”, The New York Times no pierde ocasión para hablar del drama del paro y de la miseria en las calles españolas, incluso la normalmente seria BBC no se resistió a la tentación de ironizar con la comparación entre España y Uganda –por aquello de que “no somos Uganda”, de Rajoy al ministro Guindos- , Wall Street Journal y Financial Times analizan que el peso de la corrupción lastra la economía española…
No sé qué extraño conjuro persigue conseguir el PP con el strip-tease de renta de sus dirigentes. También Jaume Matas mostró su declaración de IRPF y ya ven ustedes. ¿Será que desde Rajoy hasta José Ramón Bauzá los conservadores se creen que en eso consiste la transparencia y que sirve de algo con lo que está cayendo? Si es así estamos más que mal.
Tiene razón la periodista y economista alemana en España –que escribe para varios medios económicos- Stefanie Claudia Müller para quien los dos grandes partidos españoles están arruinando el país “para varias generaciones”.
No sé qué remedio tiene esta maldita situación. Salir a la calle no sirve de nada. Al menos no hasta ahora. Votar, todavía menos, porque no existe alternativa al PP-PSOE. Y mientras tanto los conservadores mostrando sus michelines económicos –qué ricos son, por Dios, y algún medio va y los titula: “clase media y media alta”; joder: en una región en la que casi 6 de cada 10 declarantes a Hacienda gana como máximo 15.000 euros brutos al año- y los socialistas enrocándose en su cómoda oposición.
En fin. Esto es España. Un saldo de país.

Operación Salvar la Corona

25

02 2012

La preocupación de la Casa del Rey por el asunto Urdangarín trasciende a la persona –el sospechoso- y entra de lleno en lo institucional. En efecto, lo que el rey quiere preservar para sí y, sobre todo, para su hijo, es la corona. Que debe creer que está en juego. Decía Cayo Lara –el jefe de los neocomunistas de Izquierda Unida- que ni ellos –o sea los neocomunistas- habían hecho tanto por la futura república como Urdangarín. Tiene razón. No hay palabras para agradecer al sospechoso su contribución a acabar con esta rémora del pasado que es la monarquía.
La preocupación y ocupación de la Casa del Rey en este asunto es meridiana si se observa la concatenación de acontecimientos en relación a la declaración del sospechoso ante el juez de Instrucción. Primero se intentó que el Juez Decano aceptara la entrada en coche para evitar los fotógrafos y cámaras. Así quedó claro por lo publicado en la prensa. Y no se cesó en el empeño hasta que se consiguió el objetivo. Una vez obtenido, se le debió decir al chico que demostrara la gallardía de la que hizo huelga en Washington al huir despavorido de una redactora de Tele Basura. O sea que pudiendo entrar en coche entrara caminando. Talmente. Llegó en coche utilitario –para estas cosas es mejor aparentar ser del pueblo: qué morro tiene esta gente-, se bajó en el umbral de la puerta de la rampa y barbilla al aire, pecho fuera y zancados sincopadas llegó hasta los perversos que no le dejan –a él y a la pobrecita de su mujer- vivir “con normalidad” e hizo la declaración que ya conocemos, que al fin y al cabo es la misma que la de Jaume Matas, Maria Antònia Munar y el largo etcétera.
La operación de acceso al juzgado por parte del sospechoso fue sin duda diseñada como parte del intento de recuperar imagen. Aunque a decir verdad por tan obvia resultó todo un tanto patético y ridículo. Pero en fin, lo importante es que demuestra que aquello del principio que se dijo que había dicho oficiosamente el rey –que era un asunto privado del tipo y que por tanto allá se las componga-, nada de nada. Que en este percal son conscientes de estar rapando todos. Con el rey al frente. Y de ahí la operación de imagen para el sospechoso que no son más que de la propia corona, los intentos de evitar la imputación a la Borbón esposa suya y los dioses sabrán qué más.