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El caso España

El problema realmente serio, grave, profundo de este país no es si la hija del Rey es una delincuente o no. Esto pasa de poco de ser un chismorreo. A su cuenta se rasgan demasiadas vestiduras, hipócritamente. Ya me dirán: la séptima en la línea de sucesión. Como si fuera la vigésima. Que más da. No. Lo importante, relevante, trascendente para el país, es el deterioro institucional generalizado. Esto es el caso España.
El caso es la degradación del sistema institucional. Empezando por Jefatura del Estado, que está representada por un hombre que, a la vista bien ha quedado, no está en condiciones de sobrellevar esa carga, y sin embargo, sin que nadie explique por qué, ahí sigue.
El caso consiste en que la Casa del Rey yerra sin fin, una vez y otra –la última, el “martirio”: hay que tener cara dura-, y nadie reacciona o, al menos, nadie nos explica si se hace algo para evitar esas meteduras de pata, muy graves, que afectan negativamente al país. No es baladí que la imagen de España en el extranjero por culpa del Rey haya caído como nunca antes, desde sus cosas con la amante y la caza de elefantes. El paradigma es Latinoamérica. Lo de Panamá es el último episodio –tras los de Argentina, Bolivia…- de nuestra decadencia irreversible por aquellos andurriales sin que la Jefatura de Estado se dé por preocupada y ocupada: si no sirve para eso, ¿para qué entonces?
El caso es también que tenemos un gobierno de un partido que está bajo muy severa sospecha de ser corrupto y que incluso existen papeles que como poco dan para enfadar al personal, y el ejecutivo, con Mariano Rajoy al frente, pues, nada, oigan, como si lloviera. No pasa nada. Pero ahí afuera lo saben. Y toman nota.
El caso es también que el principal partido opositor, que ha gobernado el país y que volverá a hacerlo, también está rigurosamente atacado por sospechas de corrupción masiva –unos 120 imputados, nada menos, con una ex ministra como estrella- y la dirección andaluza y nacional, como quien oye llover. Talmente el PP.
Todo esto es el verdadero caso España.

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10

01 2014

España no funciona

La ultraizquierda organiza día sí día no los famosos escraches contra políticos del PP. Coacción en la esfera de la vida privada del político. Es ilegal, pero todavía no se ha sentado a ninguno de esos animales ante un juez. Esto es España. Aquí la ley solamente sirve según cuando y según para quien.
La Casa del Rey nos lo ha recordado con la imputación de la pequeña Borbón. Lo de que todos somos iguales ante la ley, que dijo su padre, era una inocentada. Aquí la Jefatura del Estado se implica en la defensa de una imputada en un proceso penal por graves sospechas de corrupción. Y el gobierno, y la fiscalía, y el Abogado del Estado, y la mayor parte de la prensa se ponen a las órdenes. Esto es España. Aquí la ley solamente sirve según cuando y según para quien.
En Cataluña no se cumple la legislación sobre el uso de los idiomas oficiales y ni se hace cumplir ni, tampoco, se intenta cambiar para hacerla más lógica y que responda al sentido común. No. Se deja tal cual y no se cumple. Esto es España. Aquí la ley solamente sirve según cuándo y según para quien.
Así podría seguir. Hay muchos más ejemplos. Después los hay que se quejan de que la gente esté cada día más quemada. Que crezca eso que los pánfilos llaman la “desafección” a las instituciones y a la política. Cómo va existir afección a ellas, cabría preguntarse. Esto es España, y no funciona.

20

04 2013

El rey debería abdicar

Borbón debe abdicar del cargo coronado que le dio quien fue jefe del Estado por la Gracia de Dios. Si no lo hace, y presto, es dudoso de que Borbón hijo pueda encasquetársela, a la corona. Y lo peor es que entestarse en mantenerse es muy malo para el país.
La degradación de la monarquía es de tal magnitud que ya nada importa si la hija es imputada en el caso de corrupción que protagoniza el marido de ésta y yerno de Juan Carlos. Incluso si –como se rumorea- el Urdangarín es el cabeza de turco al que sacrificar –entrando en la cárcel- para salvaguardar el chollo es a estas alturas complemente indiferente. Porque ya ni eso bastaría.
Sea condenado o no el yerno y pase lo que pase con el caso judicial, el negocio de la corona española está tan degradado que su futuro no pasa –y eso es lo que parece no entender el rey ni si equipo- por patéticas campañas de imagen –como la triste tontería de la conversación ridícula con Hermida- ni por sacrificios rituales de nadie. Excepto por el sacrificio que debería hacer Juan Carlos. Abdicar. Y pronto. Este año o, a muy tardar, el que viene. Quizá aprovechando una mejora económica estadística y si Madrid es elegida como sede olímpica para 2020 –el próximo septiembre- se den las circunstancias a corto plazo para la dimisión.
En cualquier caso la pelota está en el tejado de Borbón. De nadie más. Es él y solamente él el que tiene en su mano acabar con la monarquía en España o darle continuidad. Conste que por mí lo mejor que podría hacer sería seguir degradando la corona como está haciendo, pero sería malo para el país. Lo adecuado es que se dé cuenta que ya no sirve –y dejando aparte la cuestión de su falta de salud: ocho operaciones en dos años y medio: casi nada- y que solamente le queda abdicar.
Después, con el marido de la ex presentadora de televisión coronado, pues ya se podría debatir, con normalidad, sin prisas, cómo acabar con la anormalidad democrática que es la monarquía. Pero ahora lo urgente es que el Jefe del Estado entienda que tiene que dimitir. Por el bien del país ante todo y, secundariamente, por el mantenimiento de la monarquía, aunque solamente por unos pocos años más.

24

02 2013

El declive de la corona

Los avatares judiciales de su yerno son uno de los principales dolores de cabeza políticos para el rey. Sin embargo no ha sido Urdangarín el que ha puesto a Borbón ante la peor situación para el chollo que ostenta desde que se coronó en y por la dictadura de Francisco Franco. Ha sido él mismo. Durante el año 2012 el propio titular de la corona ha permitido, por primera vez desde su entronización por las Cortes de la dictadura, que los españoles le viéramos tal y como es. El resultado no ha tardado en verse reflejado en las encuestas de opinión. La imagen de la monarquía cae a pasos agigantados. Y lo peor para su supervivencia: que a menos edad de los ciudadanos peor imagen tiene. Dicho de otro modo: el futuro chollo de Felipe VI está amenazado.
También trabajan denodadamente a favor de la futura plena democracia, la república, los servicios de la Casa del Rey, que no cesan de meter la pata una vez y otra. La última, con el intento de entrevista con Jesús Hermida que resultó un esperpento. No fue entrevista ni nada. Veinte escasos minutos de intento de publicidad monárquica que se convirtió en antimonárquica al no oír el televidente ni una palabra sobre su pareja de hecho, la famosa Corina, su inexistente matrimonio –excepto por el teatro debido- con Sofía, sus matanzas de animales, su yerno dedicado a negocios obscuros… Ni una palabra. Lo peor para la imagen del rey sin embargo no fue todo esto sino comprobar –una crueldad innecesaria- que el pobre anciano necesitó casi tres horas para que TVE pudiera sacar veinte minutos que pudieran emitirse.
En fin, este mes de nuevo tendremos el gran espectáculo de Urdangarín en Palma. Es la parte más visible e irritante de la monarquía y su corte familiar. Pero no será solamente él el que acabe con la corona de los Borbones. Tiene al lado a toda su familia política para conseguirlo.

27

01 2013

Borbón y Cataluña

Un escueto escrito de 26 líneas, sin mentar expresamente al gobierno catalán, a Artur Mas y a la independencia del Principado, ha servido a Borbón, el Jefe del Estado, para hacer cómo si se preocupara por la posible separación de Cataluña del resto de España. Las plumas más sumisas a la corona se deshacen en elogios. Como si la triste, vacua y ridícula redacción de primaria de Borbón sirviera para algo.
El rey es un tipo absolutamente desprestigiado en el orbe, cuyas ocupaciones siempre han sido misteriosas y en no pocos países, como en Latinoamérica, ya se desconfía de él, no en vano se le ve como al comercial de las indeseadas multinacionales supuestamente españolas, tanto como se le da coba formal. En otros, como en la Unión y en Estados Unidos se le ve exactamente cómo es, y por tanto no se le toma en consideración. Podría decirse que más o menos siempre ha sido así, su monarquía. Cierto. Ahora, empero, y esto es muy importante, además se conoce por todo el mundo su ritmo frenético de vida disoluta, irresponsable y patética en un hombre de su edad, su infinita hipocresía –papista hasta la médula, pero con amantes; familia modélica que ni es tal, etc.-, el cinismo sin límite que los miembros de su clan despliegan y, no poco es, la imputación por delitos relacionados con la corrupción de su yerno que nadie se cree que sea algo tan simplemente así cómo se pretende que sea. En fin, un saldo de personaje que si alguna vez sirvió de algo está ya más que amortizado. Esto es Borbón. Y se pretende que un escrito de 26 líneas de tal personaje sirva para aplacar las ansias de libertad de los nacionalistas catalanes, impulsadas por el trampolín de un gentío –la mayoría de la sociedad, según las encuestas- que sin ser nacionalista también apoya la independencia para desgajarse de una España ruinosa.
Las reacciones críticas a la redacción risible de Borbón no se han hecho esperar. Desde Comisiones Obreras, articulistas de derecha democrática –Jesús Cacho-, de derecha antidemocrática –Federico Jiménez-, Izquierda Unida, diario El País… le afean una cosa u otra pero a todos les parece inútil el ejercicio firmado por el personaje.
Qué decir de la reacción en Cataluña, donde ni una sola voz que no sea marginal se ha alzado defendiendo las tesis políticas partidistas del Jefe del Estado. Por supuesto todos los nacionalistas le han puesto como de chupa de dómine.
Si Borbón no se jubila pronto y sigue perpetrando atrocidades políticas como la comentada, el objetivo separatista no solamente no se desvanecerá sino que estará cada vez más cerca de la realidad.

19

09 2012

Urdangarín, Cristina y Cía

A mí me da igual si Urdangarín y su mujer se separan, siguen juntos, cesan temporalmente de convivir o se divorcian. Lo que no me es para nada indiferente es esa sensación, que tantos tenemos, de que está en marcha una operación para criminalizar al todavía yerno del rey y salvar a la hija de éste. Comprendo que la corona se sienta débil. No es para menos, con los espectáculos que últimamente nos regala. Entre la amante, que no convive con su esposa meramente oficial y que disfruta pegando tiros a elefantes lo del rey es un esperpento. Y que su hijo vea amenazado el trono que le tiene que dar de comer –generosamente, por cierto- a él, a la expresentadora de tv y herederos, se entiende. No sólo por los divertimentos escandalosos de su padre sino también por su familia política, de lo más peculiar. Si a todo esto añadimos cómo está el país y la irritación creciente contra todos a los que pagamos esos sueldazos que se ponen, pues cómo no van a estar preocupados por La Zarzuela.
Sin embargo, por mucho que yo les entienda, pobrecitos, no puedo evitar sentir esa sensación referida al principio. Porque creo que somos muchos los que imaginamos que una esposa que haya recibido dinero de un negocio del marido que está siendo investigado judicialmente por un porrón de supuestos delitos y que, a la vez, sea socia de una empresa, también del cónyuge, igualmente bajo investigación estaría a estas alturas imputada. Y esa sensación no puede soslayarse a la que hace pensar que hay un interés, desde múltiples flancos, por lo dicho: por crear compartimentos estancos. Que una cosa es Urdangarín y la otra Cristina. Que él es el pérfido demonio y ella la engañada, la ingenua víctima. Que a él, a echarlo a los leones. A ella, pobre, que se quede sin mácula.
Quizá solamente sea una sensación que no se corresponde con ninguna realidad. Ojalá. Pero no sé, no sé, me da que sí hay realidad, y mucha.

01

08 2012

La corona y el elefante

Tras el episodio del elefante y de la ya famosa Corinna, tanto el rey como su familia han quedado en evidencia. No existe ni rastro de la ejemplar familia real que la propaganda ha intentado fijar en la retina popular. Ni una hora después de asistir en la catedral palmesana a un rito católico, el domingo de las fiestas de primavera, la familia se desperdigaba. El rey a matar pobres elefantes con su amante Corinna. La reina a Grecia. Y los demás, pues cada cual por su lado. Por supuesto de Urdangarín y de su esposa ni rastro.
No es esto lo relevante. Al fin y al cabo allá cada cual con su vida familiar. Si a la familia Borbón le gusta así, pues así lo tenga. Para gustos Ni siquiera es relevante que sean cómo son, por ejemplo que Grecia diga que un niño lleve escopetas cargadas “es lo normal, cosas de niños”, o que Borbón padre a pesar de haber matado a su hermano en un accidente con arma de fuego siga teniendo todavía la afición a disparar.
No. Lo relevante del episodio ha sido la gran respuesta crítica que ha merecido la insoportable actitud del rey: que en una semana terrible para España –por las turbulencias financieras- él se largase de cacería. Es un autorretrato perfecto. Tanto que incluso le ha llevado a pedir disculpas. Algo insólito. Bien estaría, por cierto, saber de qué las pidió. Para los más conspicuos monárquicos tal cosa le honra. ¿Unas simples palabras y aquí paz y después gloria para todos? Hombre, no. Que ya no somos niños. Las disculpas no van a tapar el hecho evidente que esta vez el vaso ha rebosado. Y cuando el agua sale de su cauce ya no vuelve a él. Las críticas –en privado- salidas del PP y –en público- del PSOE demuestran que la paciencia se ha agotado incluso en los dos partidos que siempre le han sustentando.
Probablemente se opte por buscar una salida digna al rey a relativamente corto plazo y que el heredero se corone como nuevo Jefe del Estado a una edad –digámoslo así- “razonable” –o sea antes de la de jubilación-, pero con todo y con esto creo esta vez ha ido todo demasiado lejos. Quién nos lo iba a decir, a los republicanos. Que hayamos tenido en el rey a nuestro mejor aliado.

21

04 2012

Operación Salvar la Corona

La preocupación de la Casa del Rey por el asunto Urdangarín trasciende a la persona –el sospechoso- y entra de lleno en lo institucional. En efecto, lo que el rey quiere preservar para sí y, sobre todo, para su hijo, es la corona. Que debe creer que está en juego. Decía Cayo Lara –el jefe de los neocomunistas de Izquierda Unida- que ni ellos –o sea los neocomunistas- habían hecho tanto por la futura república como Urdangarín. Tiene razón. No hay palabras para agradecer al sospechoso su contribución a acabar con esta rémora del pasado que es la monarquía.
La preocupación y ocupación de la Casa del Rey en este asunto es meridiana si se observa la concatenación de acontecimientos en relación a la declaración del sospechoso ante el juez de Instrucción. Primero se intentó que el Juez Decano aceptara la entrada en coche para evitar los fotógrafos y cámaras. Así quedó claro por lo publicado en la prensa. Y no se cesó en el empeño hasta que se consiguió el objetivo. Una vez obtenido, se le debió decir al chico que demostrara la gallardía de la que hizo huelga en Washington al huir despavorido de una redactora de Tele Basura. O sea que pudiendo entrar en coche entrara caminando. Talmente. Llegó en coche utilitario –para estas cosas es mejor aparentar ser del pueblo: qué morro tiene esta gente-, se bajó en el umbral de la puerta de la rampa y barbilla al aire, pecho fuera y zancados sincopadas llegó hasta los perversos que no le dejan –a él y a la pobrecita de su mujer- vivir “con normalidad” e hizo la declaración que ya conocemos, que al fin y al cabo es la misma que la de Jaume Matas, Maria Antònia Munar y el largo etcétera.
La operación de acceso al juzgado por parte del sospechoso fue sin duda diseñada como parte del intento de recuperar imagen. Aunque a decir verdad por tan obvia resultó todo un tanto patético y ridículo. Pero en fin, lo importante es que demuestra que aquello del principio que se dijo que había dicho oficiosamente el rey –que era un asunto privado del tipo y que por tanto allá se las componga-, nada de nada. Que en este percal son conscientes de estar rapando todos. Con el rey al frente. Y de ahí la operación de imagen para el sospechoso que no son más que de la propia corona, los intentos de evitar la imputación a la Borbón esposa suya y los dioses sabrán qué más.

25

02 2012

El rey, el Urdangarín y la Leti

El yerno del rey está siendo investigado por la justicia por si pudiera haber incurrido en varios delitos relacionados con la corrupción. Una de las empresas que en Barcelona fue registrada por orden judicial también es copropiedad de su esposa, Cristina de Borbón. Por primera vez familia directa del rey está bajo el escrutinio de la justicia por severas sospechas. Toda la presunción de inocencia para ellos, igual que para cualquier otra persona que sea investigada por si pudiera ser un delincuente, pero ser objeto de una indagación judicial tan seria ya debería ser suficiente como para que alguien diera explicaciones públicas. Que no se han dado. Urdangarín huye de darlas exactamente igual que hacen los políticos cuando se les investiga por corrupción, en su caso con un aristocrático comunicado: ¿yo?, inocente, ya se verá, mi honor bla, bla bla. Pero es que su mujer no dice ni pío. Y la Casa del Rey tampoco. Será verdad que entre uno y la otra, la cuñada de su esposa, van a conseguir traernos al fin la mucho más democrática república. Entre la infinita frivolidad de la Leti y los movimientos del ex jugador de balonmano en la oscuridad empresarial puede que consigan cargarse la anacrónica monarquía española. No en vano ésta ya ha caído a la tercera posición (última encuesta del CIS: Centro de Investigaciones Sociológicas) en las preferencias institucionales de los ciudadanos. Para más escarnio por debajo de ¡los medios de comunicación! Para troncharse.

13

11 2011

Mallorca sin el rey

Acaba agosto y pronto vendrán las valoraciones de cómo ha ido la temporada turística. Entre las cuales seguro que no estará ésta: la del nulo impacto que ha tenido la (casi) ausencia del rey en Mallorca. Según la leyenda, que Borbón veranee aquí desde los tiempos en que era solamente el sucesor a título de Rey del dictador Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la gracia de Dios, es bueno para la imagen y la economía insular. Ergo que no venga debería ser terrible. Este verano hemos quizá iniciado, gracias a La Leti, sin igual republicana, el que debería ser durísimo aprendizaje en esto de no tener al rey y compañía por estos andurriales. Sin embargo nadie se ha dado cuenta de la magra presencia. Un par de días, unas fotitos y hasta el año que viene. Y aquí no ha pasado nada. Si no hubiera venido, tampoco. Ahora que parece que el futuro rey –que lo será por poco, si es que llega a serlo- veraneará, como todos los hombres casados, allá donde quiere su mujer, en Mallorca hemos iniciado el aprendizaje de cómo será el verano sin ellos. Igual que con o con sólo un poco.

27

08 2011