Entrada etiquetada ‘separatismo’

La Unión y España sin Cataluña y País Vasco

19

09 2013

El gobierno nacional ha decretado una contraofensiva para repeler la propaganda independentista catalana, que hasta ahora era la única. En la Meseta, la Corte madrileña se ha cansado. Coincidiendo con las reuniones secretas de este verano entre Marià Rajoy y Arturo Mas, tanto monta, monta tanto, Artur como Mariano, el gobierno del mallorquín continental, o sea gallego, se ha desperezado, cosa rara en él, y ha puesto a trabajar a los servicios contra independentistas, a la vez que trata entre algodones al aspirante a alemán español, o sea al catalán. Una de cal y… Pues eso mismo hace Rajoy con Mas.
Esa ofensiva propagandística tiene un eje fundamental en la negación de la posibilidad de que una Cataluña independiente se mantuviese en la Unión Europea. A tal efecto, la diplomacia del gobierno Rajoy ha instado a las autoridades continentales a que digan que si se independiza Cataluña quedará fuera de la cosa. Así lo han manifestado, en efecto, en los últimos días, algunos de sus altos privilegiados, con un tal Joaquín Almunia al frente, un tipo gris donde los haya, una nulidad de político y que como tal cobra enormes cantidades de presupuesto público europeo para decir sandeces como esa.
Porque es eso, una sandez, pretender que si Cataluña se independizara quedaría automáticamente fuera de la Unión. Claro que ahora lo dicen. Porque se lo pide el gobierno español. Por cortesía diplomática, se dice. Porque el gobierno con el que tienen relaciones es el español, no el catalán. Ahora bien, desde el primer instante en que Cataluña se declarase independiente, todo cambiaría. Abrupta y radicalmente.
Entonces las necesidades diplomáticas actuales de quedar bien con España habrían mudado a los intereses de cada potencia. En España, la Corte madrileña se cree ser fetén y superior al resto de mortales –de ahí la idiotez de pedir la organización de los Juegos Olímpicos, por ejemplo- y no quiere aceptar que el país está quebrado, que es una rémora para Alemania, para Francia y que el exacerbado nacionalismo anacrónico de Madrid molesta más a Gran Bretaña que tener una viga en el ojo. Por mucha fantasía de esta Corte, la postura de París, Berlín y Londres sería muy diferencia a la actual si Barcelona fuera la capital de un nuevo estado.
Imagine el lector esto: Cataluña independiente, País Vasco siguiéndola inmediatamente, España reducida económicamente en más o menos un 22% de su PIB actual –el cual ya no da ahora para funcionar sola – y las potencias europeas para las cuales España es y ha sido históricamente un problema, ¿qué harían? ¿Les interesaría de veras que salieran de la Unión Cataluña y el País Vasco, que serían estados ricos a los que no tendrían que seguir subvencionando como si lo hacen con España?…
Es aconsejable responder a estas preguntas sin pasión nacionalista y valorando únicamente los egoístas intereses alemán, británico y francés. Entonces se obtiene el valor exacto de la propaganda actual a cargo del señor Almunia y compañía: cero.

Borbón y Cataluña

19

09 2012

Un escueto escrito de 26 líneas, sin mentar expresamente al gobierno catalán, a Artur Mas y a la independencia del Principado, ha servido a Borbón, el Jefe del Estado, para hacer cómo si se preocupara por la posible separación de Cataluña del resto de España. Las plumas más sumisas a la corona se deshacen en elogios. Como si la triste, vacua y ridícula redacción de primaria de Borbón sirviera para algo.
El rey es un tipo absolutamente desprestigiado en el orbe, cuyas ocupaciones siempre han sido misteriosas y en no pocos países, como en Latinoamérica, ya se desconfía de él, no en vano se le ve como al comercial de las indeseadas multinacionales supuestamente españolas, tanto como se le da coba formal. En otros, como en la Unión y en Estados Unidos se le ve exactamente cómo es, y por tanto no se le toma en consideración. Podría decirse que más o menos siempre ha sido así, su monarquía. Cierto. Ahora, empero, y esto es muy importante, además se conoce por todo el mundo su ritmo frenético de vida disoluta, irresponsable y patética en un hombre de su edad, su infinita hipocresía –papista hasta la médula, pero con amantes; familia modélica que ni es tal, etc.-, el cinismo sin límite que los miembros de su clan despliegan y, no poco es, la imputación por delitos relacionados con la corrupción de su yerno que nadie se cree que sea algo tan simplemente así cómo se pretende que sea. En fin, un saldo de personaje que si alguna vez sirvió de algo está ya más que amortizado. Esto es Borbón. Y se pretende que un escrito de 26 líneas de tal personaje sirva para aplacar las ansias de libertad de los nacionalistas catalanes, impulsadas por el trampolín de un gentío –la mayoría de la sociedad, según las encuestas- que sin ser nacionalista también apoya la independencia para desgajarse de una España ruinosa.
Las reacciones críticas a la redacción risible de Borbón no se han hecho esperar. Desde Comisiones Obreras, articulistas de derecha democrática –Jesús Cacho-, de derecha antidemocrática –Federico Jiménez-, Izquierda Unida, diario El País… le afean una cosa u otra pero a todos les parece inútil el ejercicio firmado por el personaje.
Qué decir de la reacción en Cataluña, donde ni una sola voz que no sea marginal se ha alzado defendiendo las tesis políticas partidistas del Jefe del Estado. Por supuesto todos los nacionalistas le han puesto como de chupa de dómine.
Si Borbón no se jubila pronto y sigue perpetrando atrocidades políticas como la comentada, el objetivo separatista no solamente no se desvanecerá sino que estará cada vez más cerca de la realidad.