Entrada etiquetada ‘Urdangarín’

El declive de la corona

27

01 2013

Los avatares judiciales de su yerno son uno de los principales dolores de cabeza políticos para el rey. Sin embargo no ha sido Urdangarín el que ha puesto a Borbón ante la peor situación para el chollo que ostenta desde que se coronó en y por la dictadura de Francisco Franco. Ha sido él mismo. Durante el año 2012 el propio titular de la corona ha permitido, por primera vez desde su entronización por las Cortes de la dictadura, que los españoles le viéramos tal y como es. El resultado no ha tardado en verse reflejado en las encuestas de opinión. La imagen de la monarquía cae a pasos agigantados. Y lo peor para su supervivencia: que a menos edad de los ciudadanos peor imagen tiene. Dicho de otro modo: el futuro chollo de Felipe VI está amenazado.
También trabajan denodadamente a favor de la futura plena democracia, la república, los servicios de la Casa del Rey, que no cesan de meter la pata una vez y otra. La última, con el intento de entrevista con Jesús Hermida que resultó un esperpento. No fue entrevista ni nada. Veinte escasos minutos de intento de publicidad monárquica que se convirtió en antimonárquica al no oír el televidente ni una palabra sobre su pareja de hecho, la famosa Corina, su inexistente matrimonio –excepto por el teatro debido- con Sofía, sus matanzas de animales, su yerno dedicado a negocios obscuros… Ni una palabra. Lo peor para la imagen del rey sin embargo no fue todo esto sino comprobar –una crueldad innecesaria- que el pobre anciano necesitó casi tres horas para que TVE pudiera sacar veinte minutos que pudieran emitirse.
En fin, este mes de nuevo tendremos el gran espectáculo de Urdangarín en Palma. Es la parte más visible e irritante de la monarquía y su corte familiar. Pero no será solamente él el que acabe con la corona de los Borbones. Tiene al lado a toda su familia política para conseguirlo.

Urdangarín, Cristina y Cía

01

08 2012

A mí me da igual si Urdangarín y su mujer se separan, siguen juntos, cesan temporalmente de convivir o se divorcian. Lo que no me es para nada indiferente es esa sensación, que tantos tenemos, de que está en marcha una operación para criminalizar al todavía yerno del rey y salvar a la hija de éste. Comprendo que la corona se sienta débil. No es para menos, con los espectáculos que últimamente nos regala. Entre la amante, que no convive con su esposa meramente oficial y que disfruta pegando tiros a elefantes lo del rey es un esperpento. Y que su hijo vea amenazado el trono que le tiene que dar de comer –generosamente, por cierto- a él, a la expresentadora de tv y herederos, se entiende. No sólo por los divertimentos escandalosos de su padre sino también por su familia política, de lo más peculiar. Si a todo esto añadimos cómo está el país y la irritación creciente contra todos a los que pagamos esos sueldazos que se ponen, pues cómo no van a estar preocupados por La Zarzuela.
Sin embargo, por mucho que yo les entienda, pobrecitos, no puedo evitar sentir esa sensación referida al principio. Porque creo que somos muchos los que imaginamos que una esposa que haya recibido dinero de un negocio del marido que está siendo investigado judicialmente por un porrón de supuestos delitos y que, a la vez, sea socia de una empresa, también del cónyuge, igualmente bajo investigación estaría a estas alturas imputada. Y esa sensación no puede soslayarse a la que hace pensar que hay un interés, desde múltiples flancos, por lo dicho: por crear compartimentos estancos. Que una cosa es Urdangarín y la otra Cristina. Que él es el pérfido demonio y ella la engañada, la ingenua víctima. Que a él, a echarlo a los leones. A ella, pobre, que se quede sin mácula.
Quizá solamente sea una sensación que no se corresponde con ninguna realidad. Ojalá. Pero no sé, no sé, me da que sí hay realidad, y mucha.

Operación Salvar la Corona

25

02 2012

La preocupación de la Casa del Rey por el asunto Urdangarín trasciende a la persona –el sospechoso- y entra de lleno en lo institucional. En efecto, lo que el rey quiere preservar para sí y, sobre todo, para su hijo, es la corona. Que debe creer que está en juego. Decía Cayo Lara –el jefe de los neocomunistas de Izquierda Unida- que ni ellos –o sea los neocomunistas- habían hecho tanto por la futura república como Urdangarín. Tiene razón. No hay palabras para agradecer al sospechoso su contribución a acabar con esta rémora del pasado que es la monarquía.
La preocupación y ocupación de la Casa del Rey en este asunto es meridiana si se observa la concatenación de acontecimientos en relación a la declaración del sospechoso ante el juez de Instrucción. Primero se intentó que el Juez Decano aceptara la entrada en coche para evitar los fotógrafos y cámaras. Así quedó claro por lo publicado en la prensa. Y no se cesó en el empeño hasta que se consiguió el objetivo. Una vez obtenido, se le debió decir al chico que demostrara la gallardía de la que hizo huelga en Washington al huir despavorido de una redactora de Tele Basura. O sea que pudiendo entrar en coche entrara caminando. Talmente. Llegó en coche utilitario –para estas cosas es mejor aparentar ser del pueblo: qué morro tiene esta gente-, se bajó en el umbral de la puerta de la rampa y barbilla al aire, pecho fuera y zancados sincopadas llegó hasta los perversos que no le dejan –a él y a la pobrecita de su mujer- vivir “con normalidad” e hizo la declaración que ya conocemos, que al fin y al cabo es la misma que la de Jaume Matas, Maria Antònia Munar y el largo etcétera.
La operación de acceso al juzgado por parte del sospechoso fue sin duda diseñada como parte del intento de recuperar imagen. Aunque a decir verdad por tan obvia resultó todo un tanto patético y ridículo. Pero en fin, lo importante es que demuestra que aquello del principio que se dijo que había dicho oficiosamente el rey –que era un asunto privado del tipo y que por tanto allá se las componga-, nada de nada. Que en este percal son conscientes de estar rapando todos. Con el rey al frente. Y de ahí la operación de imagen para el sospechoso que no son más que de la propia corona, los intentos de evitar la imputación a la Borbón esposa suya y los dioses sabrán qué más.

Los Borbón, qué gente

19

02 2012

Urdangarín es tan inocente como cualquier otro sospechoso de haber delinquido y que ha sido citado a declarar por un juez en calidad de imputado. El hecho de que sea yerno de Borbón –Juan Carlos de- no solamente no debería eximirle de nada sino que debería ser razón para que, dado que su suegro es el jefe del Estado, demostrara un plus de responsabilidad, ejemplaridad y sensatez. Que evidentemente no ha demostrado. Igual que su esposa Borbón –Cristina de-, que va la tipa y le pregunta, retóricamente, a una redactora de Tele Basura si “¿usted se cree que se puede vivir así?”. Increíble. ¿Así, cómo?: ¿en el barrio más lujoso de la capital de los Estados Unidos teniendo, además, un palacete en una de las mejores zonas distinguidas de Barcelona, amén de otras propiedades conseguidas gracias a los beneficios de oscuros negocios así como a los 750.000 euros que cobra anualmente su marido por no se sabe qué hacer en Telefónica y usted otros 200.000 y pico por igual ignota ocupación en La Caixa? ¿Así, cómo: cobrando, encima, dinero público a través de la asignación que le da su padre de su partida anual de 8,4 millones? ¿Así, cómo: viviendo como los privilegiados que son cuando en su país más de 5 millones de personas están sin trabajo? ¿Así, cómo, muchacha?… No es menos indignante su tía, la Borbón –Pilar de- que manda callar a todos en relación al sospechoso Urdangarín. Pues oiga: cállese usted la boca, que estará más mona así. Otra que tal, ésta.
Esta gente es indignante. Nos cuestan un pastón, el Unda nos toma a todos por tontos y encima ahora que le han pillado, las “alta instancias” presionan al Juez Decano y al Instructor para que acepten que el sospechoso entre en coche y se evite las indeseables fotografías y quizá algún insulto. Menos mal que los jueces Martínez y Castro los tienen bien puestos y les han dicho, a los de la casa que presiona, que solamente si se lo dan por escrito aceptarán el trato de favor. ¿No dijo Borbón –Juan Carlos de- que “todos los ciudadanos son iguales ante la ley”? Bueno, todos menos él, por supuesto. Pero es que querían que tampoco lo fuera el Unda. No, si es que es verdad: “¿usted cree que se puede vivir así, aguantando a esta gente?”

De la monarquía a la república

12

12 2011

El caso Urdangarín ha puesto a la monarquía de Juan Carlos bajo la mayor erosión recibida en la corta historia de esta dinastía. Sí, corta. Porque la corona de este Borbón no hunde sus raíces en la tradición dinástica histórica borbónica. No, porque cuando él asumió el trono, su padre, depositario de la legitimidad dinástica, no había renunciado todavía a sus derechos hereditarios. Juan Carlos es rey de España porque lo decidió el dictador Francisco Franco y en 1975 así quedó concretado, contra, lógicamente, la opinión y deseo de Juan, el legítimo heredero de la corona. Si uno era legítimo el otro no podía serlo. Después, cierto es, Juan renunció –ni así se empaña la invención de la monarquía por parte de Franco y allende la discutible legitimidad histórica de tal institución- y hay que reconocer que la monarquía de Juan Carlos fue necesaria en el tránsito de la dictadura a la democracia. Por esa necesidad tantos cerraron los ojos a cambio de que el rey sirviera para aplacar las ansias levantiscas de los de siempre. Y funcionó. No obstante los años pasan. Y hoy aquellas circunstancias ya no existen.
Hoy la monarquía de Juan Carlos es Urdangarín. Nadie puede creerse que todo el caso queda circunscrito a los “negocios particulares” del yerno del rey. Como si la esposa de éste no se hubiera beneficiado de nada, ni supiera nada a pesar de sus cargos empresariales. El escándalo demuestra que ya no tiene ningún sentido la monarquía de Juan Carlos. Pensar que pueda ser hereditaria da escalofríos. Es una institución anacrónica, que en España sirvió en un momento dado pero que ya hace décadas que su momento pasó. Gracias por los servicios prestados, por cierto más que debidamente pagados. Ya es hora que cada cual se las componga cómo pueda. Por un lado la corona, privada y que la pague quien quiera mantenerla en la cabeza de quién sea. Y por otro la república que es la única forma de Estado deseable y legítima en la España democrática de hoy.